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Diciembre dio mucho más de lo aguardable (si es que el pasado tiene algún peso para extraer conclusiones a futuro), si a alguien se le ocurre pedirle algo más: sería un ingrato. Es nuestra finalización, al menos en lo teórico, de la temporada alta para ingresar al lapso del estío. Aunque en nuestro medio no creemos que se deban matar los administradores de carteras, por los «bonus» gratificantes que se dispersan en los grandes centros del mundo, es un hecho que han podido mostrar regias diferencias para sus empleadores. Y los que supieron dejar pasar el valle de noviembre, para retomar en la última etapa, hasta merecerían ese «bonus» gratificante. Y más que ir en busca de un pronóstico para publicar como nota de color, interesante sería que expliquen con la estrategia que ingresan al nuevo ejercicio y teniendo por delante ciertas definiciones cruciales.
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