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Cualquier inversor del mundo sabe que ante una «necesidad y urgencia», todo se va al cesto en nuestro medio, por más leyes promulgadas que hubieren existido en su momento. Solamente depende del partido dominante y de la anuencia que le presten oposiciones sumamente dóciles, ante mandatarios con gesto fiero. Un nuevo acto de este sainete de propuesta de canje, al que el ministro de Economía considera en términos «satisfactorios» lo cubierto hasta el momento pero anuncia el envío de un pedido de salvavidas: o para atomizar la responsabilidad, si es que la cuestión no llega a mínimos soportables.
El día miércoles nos despedía con tal novedad, faltaba medir los efectos sobre los mercados.
El marco a ello había sido dado por una rueda que se vio súbitamente cambiando de ritmo, en volumen de órdenes, aunque con precios que no pudieron sacar ningún partido. Por de pronto, podía decirse que hubo más demanda: pero, al unísono, establecer que también la oferta dilató sus envíos de venta. Resultado: casi neutralidad total.