Manuel Adorni resiste contra las cuerdas. Mira el reloj con el ojo en compota. Se difumina la imagen, los números se triplican. ¿Llegará al final del round? En el rincón, los hermanos le dicen que aguante… no tiran la toalla, aunque todos crean que será inevitable. En este round o en el próximo.
Manuel Adorni contra las cuerdas: ¿lo salvará la campana?
Mientras el Senado se encamina a avanzar con la interpelación, la Casa Rosada gana tiempo, busca una salida ordenada y demora una definición sobre el futuro del jefe de Gabinete. Patricia Bullrich emerge como una de las principales beneficiarias de una crisis que ya impacta en la opinión pública.
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Se entusiasma, mientras tambalea, en conseguir una hazaña. “Locomotora” Castro contra Jackson. Lastimado, con los ojos casi cerrados y sin fuerzas, logró sacar una mano demoledora contra un rival que estaba entero en el centro del ring y lo tumbó a la lona, sin retorno. Un KO épico, excepcional, de elegidos. ¿Pero es Adorni, acaso, un elegido? En algún punto, sí. Un muchacho que tiempo atrás se quejaba por el estado de las salchichas recién compradas, o que festejaba cumpleaños en un ambiente austero con pocos globos, llegó a un cargo clave para manejar los destinos de un país, sin que tampoco le sobraran luces. Entonces, sí, puede ser visto como un elegido, pero no de los capaces de generar milagros.
La oposición se entusiasma, hasta ahí. El peronismo busca recobrar protagonismo y observa cómo ocurrió un hecho impensado: que parte de los aliados del Gobierno se plegaran a un proyecto propio en el Senado. Un caso testigo que demuestra cómo la línea divisoria de la política puede ser móvil, y que dirigentes del PRO o del radicalismo que otrora se espantaban del sacrilegio de votar con el kirchnerismo, ahora sientan mayor escozor por quedar como “defensores de Adorni”, una mancha venenosa.
Así, el bloque macrista y la UCR en la Cámara alta no dudaron en anticipar que votarían a favor de la interpelación al jefe de Gabinete. El PRO ya deslizó un ultimátum para que Javier Milei despida a Adorni, bajo riesgo de acompañar esa iniciativa contraria a la voluntad de La Libertad Avanza. Sin embargo, más allá de que el PJ infle el pecho por el volumen que gana su postura, la victoria silenciosa es de Patricia Bullrich.
La exministra entendió pronto la dinámica parlamentaria y maneja estrategias que ponen en apuros a Milei. Administró los tiempos al postergar una semana la sesión en el recinto, donde podía empezar a definirse la suerte de Adorni. En rigor a todos les conviene que siga en su cargo para alargar el desgaste. A todos menos a los ministros libertarios, que presionan para descongelar una gestión paralizada desde que estalló el escándalo, en la lejana Nueva York.
Como fuera, Bullrich le dio un round más a Adorni y también a los hermanos que agitan en el rincón. La jefa del bloque violeta se aseguró, primero, que no sería derrotada. La prórroga cumplió ese primer objetivo. Ahora le devolvió la pelota a la Casa Rosada, que hizo el primer movimiento del tablero al otorgarle el dudoso honor de la vocería al diputado nacional Adrián Ravier, un pampeano por elección —mas no de nacimiento— que ocupa un cargo directivo en la Fundación Faro, investigada en la Justicia por las cuantiosas donaciones recibidas en el último tiempo.
Ravier, de extenso CV académico, con paso por ESEADE como buena parte del universo "austríaco" de LLA, puede ser considerado un “intelectual orgánico” del partido de Karina Milei, más allá de las viejas disputas con el hoy Presidente, cuando éste lo vilipendiaba en las redes.
El diputado, potencial candidato a gobernador de La Pampa, le permitió a Milei salir por arriba del laberinto de la interna violeta. Su designación a un cargo que en rigor no es formal logró conformar tanto al sector referenciado en Karina Milei como al espacio que responde al asesor presidencial Santiago Caputo. Una rareza.
Todo indica que LLA se encamina a una derrota en el Senado. Y, si el trámite se realiza sin paso por comisiones, Adorni estaría obligado a llegar al recinto el 2 de julio, mismo día en que igual tenía previsto asistir a brindar el informe de gestión. Será una interpelación formal o informal, ya que volverá a enfrentar a legisladores con sed de venganza, como ya ocurrió en Diputados, donde el jefe de Gabinete dejó una larga lista de contradicciones.
Quizás los hermanos tiren la toalla antes. Pero para eso hace falta un segundo movimiento: ofrecer la silla eléctrica del ministro coordinador a algún buen samaritano con ganas de inmolarse.
Todos silban bajito. Quienes tienen aspiraciones en 2027 saben que aceptar el convite les restará chances el año siguiente. Diego Santilli, Martín Menem y Luis Petri no parecen dispuestos, con ganas los tres de disputar una gobernación (Buenos Aires, La Rioja y Mendoza, respectivamente).
De los propios asoman el canciller Pablo Quirno y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. El primero hizo declaraciones periodísticas recientes negando interés en ese cargo. La segunda mencionó en reiteradas ocasiones que prefiere la gestión a la política. Y en ese lugar la política es ineludible.
Así, hay quienes sospechan de un próximo dardo venenoso de Karina Milei a Bullrich: ofrecerle, con generosidad, la Jefatura de Gabinete. Una forma reverencial de cargarle una mochila con explosivos. Es fácil imaginar una respuesta: “Gracias, Presidente, pero fui electa senadora y no puedo defraudar a mis votantes”.
La cuenta regresiva
Hay más consenso en la sociedad respecto a que Adorni debe dejar su cargo que sobre si el Dibu Martínez tiene que ser el arquero titular de la Selección. Un estudio nacional de CEOP Latam exclusivo para Ámbito reveló que el 79% opina que el jefe de Gabinete tiene el ciclo cumplido. Además, dos de cada tres consultados respaldarían una eventual “moción de censura” impulsada por el Congreso en caso de que el funcionario no renuncie.
A su vez, el 85% afirma creerle poco o nada a sus declaraciones. “Lo que aparece es una crisis de credibilidad muy profunda. Adorni ya no es percibido solamente como un funcionario cuestionado, sino como un símbolo de una contradicción entre el discurso oficial y las prácticas que buena parte de la sociedad observa”, señaló Roberto Bacman, director de CEOP Latam.
En Diputados, ni el PRO ni el radicalismo siguieron el mismo camino que sus pares del Senado, acaso porque la oposición no tiene jefaturas tan claras y hay márgenes de autonomía impensados. Entre los aliados habituales, quien se expresó en contra de Adorni fue Oscar Zago, quien fuera el primer jefe de bloque de La Libertad Avanza en la Cámara baja, hasta que se abrió para liderar el espacio del MID.
Conocedor de esa dinámica, mencionó en diálogo con este medio: “Es una persona que durante cien días fue tapando una mentira con otra. El votante de La Libertad Avanza hoy está avergonzado porque el Gobierno no toma una resolución”. “Vamos a buscar la interpelación. Hay una sesión especial que está pedida”, expresó el diputado respecto a la convocatoria de la próxima semana y señaló a la interna como la causa por la cual Milei sostiene a Adorni.
“Se invitaron a batirse a duelo, se convocaron a la plaza. Entonces, no le echen la culpa al mundo. El problema lo tienen adentro. Es una interna feroz que no pudieron dirimir. Hoy nos encontramos acá, que no saben qué hacer con Adorni, si lo echa el Senado, si lo echa Diputados o si lo echa el Gobierno. Y uno dice: ‘Es un problema tuyo, definilo vos, porque no es una posición elegida por el pueblo’”, agregó Zago.
La pregunta sigue siendo la misma. Si Adorni llegará al 2 de julio. Antes habrá partidos del Mundial, sesiones en el Congreso y nuevas especulaciones sobre su reemplazo. Pero el reloj corre en contra. Los ojos ya no abren del todo. Las piernas responden cada vez menos. Y mientras los hermanos siguen agitando desde el rincón, la campana todavía no aparece.



