Falta de confianza, inversión que llega sólo para especular en cierto plazo, el espejo de lo bursátil vuelve a mostrar reflejos de ello con sus tramos difíciles de entender en su tendencia.
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Para nosotros -no quiere decir que para todos- resulta imperdible la entrevista conseguida por nuestra colega Florencia Lendoiro al señor Carlos Zarazaga, integrante de un centro económico perteneciente a la Reserva Federal de Dallas. Son de las notas que recortamos, guardamos en archivo, las repasamos periódicamente. También lo hacemos con las que nos parecen imperdibles al revés, esto es: cuando no coincidimos en absoluto, pero chequearemos en el correr del tiempo. O para ver si aprendemos algo, o para comprobar que aquel personaje de la nota era uno de tantos «gurúes» de barro. O «analista» del oportunismo político de turno.
Este hombre, alejado del microclima argentino que tanto arde por estos meses preelectorales, dejó una frase que sirvió muy bien como título: «Invertir hoy en la Argentina es como jugar a la ruleta». Y afirma que lo que se arrima es de neto corte especulativo, no productivo. Nos impactó ver una frase que da de lleno, acerca de las posibles motivaciones para que el canje de deuda tuviera alta tasa de aceptación. Dice: «Los bonistas dedujeron que estaban ante un país al que poco le importaba su reputación. Por lo tanto, era mejor cobrar lo poco que se les ofrecía y llevarlo a otros países donde los traten mejor...». Lo más triste es aquello de: «Un país al que poco le importaba su reputación», modo indirecto de decir que no le importaba nada. Y esto es una cruda exposición de aquella realidad vivida. Pero, si a una persona, una sociedad o un país no le importa en absoluto su reputación: ¿qué es lo que defiende? En otro párrafo menciona que se «tome por las astas el severo problema de confianza, que está detrás de la baja inversión». Pero, se nos ocurre, esto último es fruto de lo anterior, cuando se deja por el camino o se tira al cesto una reputación. Una historia que puede ser de padecimientos, pero también de honra; lo que se debe cosechar detrás es la pérdida de confianza. Y no son fáciles las fórmulas o las estrategias para recuperarla, aunque se coloquen tentaciones en la vidriera.
El reportaje completo salió el pasado lunes, página 8, en nuestro diario. Estando o no de acuerdo, es interesante ver de qué manera un funcionario del exterior ha llegado a cierta composición de lugar sobre una Argentina a la que se suele describir, desde aquí, anotando solamente los aciertos y dejando de lado esas «muescas» en la culata de su historia. Falta de confianza, inversión que llega sólo para especular en cierto plazo, el espejo de lo bursátil vuelve a mostrar reflejos de ello con sus tramos difíciles de entender en su tendencia. Como que nadie puede estar decididamente, plenamente, jugado a la mejora continuada. El señor Zarazaga tradujo lo que parece ser un eslogan tácito, dentro de las políticas empleadas: «No pague y prospere», una vil enseñanza...
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