15 de agosto 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

No se invierte en pesos, a más de 90 días. Un informe puramente objetivo, que fue tapa de Ambito Financiero. Y con el complemento, del rechazo a los bonos en dólares. La ecuación cerraba sola: los operadores esperan más inflación, sabiendo -como dato clave- que no se dejará deprimir el tipo de cambio. Se podría agregar, que se espera el «día después» de las elecciones, mientras corren teorías opuestas acerca de lo siguiente. Que si habrá ajuste, una vez pasado el período de campaña, o si se cambiará hacia una todavía más rígida política populista y con un marcado acento -dependerá del resultado electoral- hacia el dirigismo absoluto. No son tragos fáciles de volcar en la coctelera del que quiere adivinar el sabor de la bebida de los mercados hacia fin de año. ¿Qué actitud tomará la tendencia frente a tales perspectivas? Es que a cada aleación de factores del contexto, le puede corresponder una tendencia distinta. Mientras tanto, lo que se visualiza en el paso sumamente cauto en lo financiero, es lo que alcanza a registrarse en buena parte de las ruedas bursátiles. Hoy, feriado, Buenos Aires entrará a la semana con la ventaja de saber todo de lo que sucede en lo internacional -donde el petróleo y Greenspan estuvieron acaparando la atención y haciendo correr adrenalina- una ventaja que no es muy decisiva para la actitud que se tome aquí, desde mañana, pero da una idea de qué ocurre con los de afuera. Y donde no hay que quedarse demasiado tranquilos, porque algunas de las cuestiones no nos toquen directamente: si hay turbulencias a nivel de grandes mercados y carteras, todos terminan por ingresar al trencito que vaya por la pendiente. Y los que van perdiendo en unos activos, tratan de cubrirse vendiendo los que todavía aguantan: haciendo tambalear, por vía indirecta, cualquier tendencia que pareciera al margen.



Faltando un par de ruedas, lo que mostraba nuestro índice Merval era un saldo casi neutro para la primera decena de agosto: con lo cual, se conservaba más de 9% a favor en el total del año. Pero, con síntomas raros, donde tanto se encogían los negocios a sólo $ 50 millones, como repuntaban a los $ 71 millones al otro día. Pero la novedad pasaba porque esa dilatación provenía tanto de una absorción más dinámica, como de una oferta que no perdía tiempo en colocar posiciones. La realidad de agosto tenía que ver bastante con el historial estadístico de un mes que suele resultar muy «falluto» para la tónica accionaria. Casi, como para pensar que hasta sacando un nivel de neutralidad, sería como haber atravesado un terreno peligroso y clásico en los traspiés. Los balances habían comenzado a mostrar los trimestres de junio, pero tampoco se habían visto como detonantes -los buenos- en el cambio de tendencia individual. Hay una bruma que ocupa el espacio, difícil para ver lo particular.

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