21 de septiembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Siete meses le llevó al Merval poder apuntalar, con cierta confianza en sus pisos, una marca superando los 1.500 puntos y que -el gran detalle- ya había alcanzado en febrero de 2005. Cierre de 1.558 puntos, que recién pudo ser superado por los 1.581 puntos finales de agosto. Trabajosa labor del mercado, de impulsos y de frenazos, que en un momento lo llevó también a estar por debajo de la marca de enero, con 1.373 puntos que fueron perforados en junio al concluir en solamente 1.367 puntos. El año había pasado a ser negativo, cuando en solamente dos primeros meses había dado un salto gigantesco y trepando dos centenas de puntos, casi. Se alcanzó la cima sin saber qué hacer una vez en ella, era demasiado furibundo el ascenso, quedando una amplia cámara de aire entre los techos y los pisos anteriores. Esto hubo que rellenarlo de a poco, construir y hormigonear una base más sólida: capaz de resultar una confiable catapulta, para ir más arriba. La trilogía que va de junio, hasta lo hecho en setiembre, ve a la plaza en otro salto gigantesco: partir de 1.367 puntos y, en solamente dos meses y medio, estar actuando en la zona de los 1.628 puntos del viernes pasado. Los altibajos pueden resultar una reiteración del otro gran paso de inicios de año, lo que sucede es que el operador, el inversor, va perdiendo la noción del pasado en búsqueda de avizorar otras alturas. Una suerte de «derecho adquirido» es el llegar a una meta y suponer que lo próximo tiene que resultar un punto más alto. Creencia lógica para los que recién ingresaron en la zona de los 1.600 puntos, que precisan escalar para ver la evolución de su inversión. Aunque no resulte una visión apropiada, es justificable en relación de que para el recién llegado la función recién comienza. El asunto pasa por los que vienen desde atrás, surcando por centenas del índice y que se encuentran con una evolución de excelencia en estos meses. Haber ingresado a finales de junio -1.367 puntos- y estar en mitad de setiembre con Merval de 1.628 puntos, implica un porcentual de casi 20% ¡en dólares!

Puede haber desembarcado una cartera cambiando dólares, invertido en nuestra Bolsa los pesos, para pasarse de nuevo a dólares en dos meses y algo más: para contar con 20% más de su inversión inicial. Es mucho para cualquier mente internacional, aunque quizás no lo sea tanto para operadores locales, más acostumbrados a nuestros saltos mortales en las inversiones. Pero, pensamos, puede que esa confluencia de las fuerzas en los momentos de los volúmenes de tres dígitos, esté viendo un chocar de los que desembarcan pensando que el índice tiene mucho para dar: versus los que aseguran la partida, después de la soberbia diferencia en tan escaso lapso. Porque extraña más la afluencia de oferta, más que la de demanda, en esas ruedas especiales, fantasmales, donde el recambio se produce en cifras muy altas. (Después estarán los que entraron a inicios de julio -1.507 puntos- buscando lo suyo...).

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