Una iniciativa, por demás interesante, llevó adelante la gente que integra Provincia Bursátil, sociedad bursátil que pertenece al Grupo Bapro, porque está referida a lo que debe constituir la base de actuación de la entidad, respecto del contexto con que se vincula. Y bajo la denominación de Código de Etica, el trabajo aborda todos los aspectos que los integrantes de la sociedad deben observar en su comportamiento. Pero, así como deja delineado el marco de actuación, los deberes para que su personal actúe, también hace referencia a las obligaciones que asume la firma para con sus empleados. Algún párrafo de introducción fija claramente las metas que se persiguen y remarca: «El mantenimiento de una buena reputación es una tarea común a todos los que en ella trabajan.
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Esencialmente, se logra mediante la honestidad y la transparencia en la gestión cotidiana...». Esto, sin dejar de lado los otros objetivos lógicos, para una sociedad que debe obtener rentabilidad, pero fincando la competencia por ser líderes en el mercado de capitales: «Sobre la base de la excelencia profesional, avalada por estándares internacionales (Normas ISO), calidad operativa y atención de la demanda...». Posteriormente, a lo largo de once páginas, se pormenorizan las distintas relaciones que Provincia Bursátil debe mantener con accionistas, clientes y consumidores, competidores, medios de comunicación, pasando a una descripción sobre las «normas de conducta» de los miembros de la empresa y donde estaban situaciones puntuales. Como el delicado tema de las informaciones confidenciales, de qué manera clasificarlas, la necesidad de ser consultadas con personal superior, colocando el acento en la prohibición de su utilización y el hecho de comunicar cualquier duda que el personal tenga al respecto. Un trabajo valioso, acaso una suerte de marco ético que debería ser letra extendida a todo el sistema.Y la búsqueda de la rentabilidad, a través de instrumentos sanos. Y apegados a normas de actuación, que se fundamenten en la claridad de conceptos por aplicar y la honestidad hacia adentro y hacia afuera. Como para que a nadie le queden dudas, la organización ha realizado este trabajo, que resulta como una carta básica para todos los que componen su elenco: imaginamos que, también, para sancionar a los que no se ajusten a tales principios. Guardamos el escrito, como un buen ejemplo de lo que debe privar en un mercado de capitales, que quiera evolucionar sobre bases éticas y morales. Que no siempre se respetan, en un escenario donde los intereses -muchas veces- se anteponen a cualquier concepto de la nobleza de actuación. Obviamente, resultará interesante que lo hecho se difunda cuando se multiplique por la plaza. Por eso, le dedicamos la columna de hoy. Informate más
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