El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Cuando al metal le va bien, a casi todo lo demás le va -o le está por ir- bastante mal. Es un clásico el aferrarse del atesoramiento en oro, si es que no se tienen saludables predicciones para todo lo que representa a los demás mercados, a las economías en sí mismas. Si nos ajustamos al instrumento que vemos como de cabecera, sus agujas nos prenuncian un estado global -que no sólo comprende lo económico- sembrado de problemas el año que viene. Y esto, de por sí, ya es un elemento para no dejar de lado ni por un momento, por más «informes», «estimaciones», opiniones de «analistas», más toda la caravana que compone el simple reino del «piripipí».
Dejá tu comentario