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Sin embargo, y haciendo gala de las condiciones versátiles que asisten a funcionarios oficiales, al hacerse el anuncio de diciembre -y el año- un mensaje adjunto lo pasaba como «bueno»: esto, porque -según tal vocero- se estimaba que sería mayor. Increíble que no se exista un solo gesto de preocupación a la vista, en quienes deben velar por la estabilidad económica, y a pesar de estar funcionando con índice de hasta tres veces la inflación de otros de la región. Se contentan con vender ese concepto de pasar por «bueno», lo temible. Ya que fue bueno, pues demos rienda suelta a los pedidos de mayores gastos públicos, dejemos que todos los sectores soliciten mejoras, y no se las neguemos.
Mientras tanto, algo que súbitamente parece olvidarse, el dólar ha hecho pie unos escalones más arriba. Y quedó lejos aquel discurso diario de decir que si el Central no intervenía, se caída de $ 2,90. Interviene nuevamente, pero consolidando ese piso de $ 3,05 y otorgando con ello otro pasaje a la inflación, con los insumos básicos que tengan que ver con el dólar. Como si se hubiera conformado un circuito donde se piensa en recaudar más, en pesos, aunque se exponga a la economía a marcas de inflación que ya ahora son muy riesgosas.
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