Saber que la brutal caída de los mercados en general, alimentando con sus «corridas» a la fortaleza cada vez más asombrosa del oro, tiene un principal causal identificado en las turbulencias alrededor del dólar y la Fed no exime de una culpa propia a los operadores que se seguían moviendo como si nada sucediera, cuando ya el «gen» de los desequilibrios estaba presente desde cierto tiempo atrás. La falta de previsión ante acontecimientos que se hilvanan y que hacen estallar la alarma amarilla, pero que es ignorada bajo una serie de considerandos que sólo colocan al «optimismo» por delante.
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Como se prosiga desde la propia conducción del país evitando poseer planes, hipótesis de crisis, alternativas diseñadas para cuando el ciclo económico muestre sus otras facetas, lo que hoy se aprecia en los mercados posiblemente lo veamos ampliado en un escenario económico que se quedará echando culpas a lo que le llegó desde afuera.
Los llamados «emergentes» no pueden estar a salvo de nada que suceda en el mundo de hoy, terminan por ser las víctimas principales en cuanto corre la voz de alarma en los mercados. Porque son los que contienen el mayor riesgo implícito. Todo esto que suena a «perogrullada», que responde a las primeras líneas de cualquier curso básico, curiosamente es soslayado por los que debieran conocerlo de memoria y practicarlo sin titubeos: antes de que sucedan los derrumbes (que los después ya los conocemos todos). El oro, su pertinaz tendencia alcista desde hace bastante tiempo -y lo mencionamos varias veces aquíresultaba una de las señales clásicas que se mantienen a lo largo de la historia de los mercados. Sin casi necesidad de sumar otras, aunque la política de la nueva Fed era un buen agregado, tenía que producir una alerta máxima para los distintos activos -bonos, acciones, en especial-y si pertenecían a países «emergentes», el doble.
No se vio precisamente esto y aunque una poda y filtrado de cotizaciones maduras -decíamossuele resultar una buena profilaxis para recortar excesos, el problema es cuando la poda se puede convertir en tala...
Cuesta bastante generar entramados alcistas que posean buen sustento. Y se pueden ir al diablo en cuestión de días, semanas tal vez. Por aquí tuvimos una Tenaris formidable, de la que se amamantó casi todo nuestro mercado en los últimos dos meses. De pronto, resultó también la clave para el descenso espectacular de un índice que casi tocando los 2.000, debió ver de nuevo el piso de los 1.700 desde cerca.Y en todo el derrape, cantidad de posiciones que rodaron malamente. Nada impide que se encuentre un terreno apto y se pueda retornar a la calma. Pero tampoco hay seguridades de que no sea prenuncio de recaídas peores. Y ahora, hay que remar.
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