Con este tipo de grupos de control -como Metrovías-, es casi imposible que nuestra Bolsa pueda tener algún futuro mejor que su presente. Alguien dirá: "Bien, pero están en su derecho de poder irse de la cotización efectuando una oferta pública". Y nadie lo discute. Pero, esto no mella para nada la opinión del principio. Actuar en la cotización pública involucra un racimo de razones y no solamente la de querer sacar partido de una oportunidad en un momento determinado. Lejos ya en el historial el horrible paso de Sevel por las cotizaciones, en un proceso de disecamiento virtual de sus acciones, existen ejemplos a granel de compañías que trataron de servirse del plato y -después poco-, o nada, hicieron por cuidar un prestigio, o forjarlo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Decir, como en el caso de Metrovías, que la razón de irse es: "porque a nadie le interesan las acciones" (referido a las de ellos) resulta de mínima: pueril. Es no saber un ápice de ciclos, de picos y de valles que habrá que ir reconociendo. Que no haya mucho interés en papeles de Metrovías, con una tendencia en las presentes condiciones, es lo que les sucede a muchas y no a una sola. Incluso, a sociedades que poseen balances más que interesantes para el inversor. Si se siguiera el razonar de este directorio, debería existir una estampida de deserciones de la cotización. Sin embargo, es posible encontrar que se produzcan compras de "acumulación" en una zona debilitada de la tendencia, con carteras que van integrando nombres con potencial de reversión y aguardan el momento del cambio.
Lo que siempre nos pareció insoportable, de las empresas que se han integrado en las últimas décadas, no son los balances flojos o las caídas de precios que puedan ocurrirles, sino lo que es la falta absoluta de vocación y convicciones por participar de un mercado que se les abre: y les ofrece la posibilidad de capital fresco y la integración de minorías útiles para la expansión. La acción de Metrovías supone estar por mucho tiempo revistando en el panel Merval, en esa forma de hacer "líderes" solamente porque consigan volumen de operaciones en un lapso determinado. Y una verdadera líder, un conjunto que represente debidamente a un mercado de un país -creemos-, debería resultar de una selección donde intervengan elementos de todo tipo, incluidos los intangibles (como trayectorias, políticas, prestigio), o se puede tropezar con darles el primer lugar en la vidriera a quienes -con el correr del tiempo-demuestren que no lo merecían. El sistema es el que se corroe, aunque haya quienes festejen porque les van a pagar su papel 35% más que hace unos días. Unos festejan. La Bolsa llora.
Dejá tu comentario