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25 de junio 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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Parece ser que la «casa no está en orden» en el reino de Wall Street, expresión que viene al dedillo con las nuevas inquietudes que se vivieron durante el viernes y lo que rodea al sector inmobiliario. En verdad, no interesa demasiado el tema puntual de una rueda o de una semana; los detonantes pueden ser de cualquier origen y peso cuando la pólvora se ha derramado. Sucede que para las crónicas, y los análisis convertidos en informes, se toma el causal fresco, a la vista. Siempre ha sido así y en el largo trayecto de las Bolsas y sus ciclos, las hondonadas tienen a su lado la explicación de último momento: aunque se haya tratado de extensos procesos, hasta llegar a los quiebres. Puede que esto no resulte, como no lo han sido otros recientes, un punto de quiebre que dé vuelta la tendencia de manera drástica. Pero es muy posible que lleguen repuntes, y nuevas depresiones, denotando que la cuestión está muy lejos de ser sólida y consistente.

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Casi todavía más patentizado en esa plaza de la que casi nadie quiere hablar -Shanghai- y a la que hemos agregado en el resumen de índices diarios que entrega esta sección, así como no le perdemos pisada -y resbalones- en los comentarios. El viernes, el Dow perdió casi 1,2% -muchísimo para su tipo de mercado- y en China el desplome alcanzó más de 3%. Son las dos cumbres actuales -por distintos motivos- y resultan ya bastante «borrascosas». Tampoco es seguro que los chinos deban ver en esta ocasión el pinchazo en su «burbuja», pero las detonaciones se acumulan desde febrero...


El lector sabe qué posición venimos adoptando, respecto de la situación de los mercados y sus posibles destinos. Marcando las señales que nos parecen ser alertas amarillas de importancia. Eludiendo el «salpicón» de informes, por más larga fama que tengan sus emisores, preferimos atenernos a la simplicidad histórica sobre cómo se componen los ciclos en los mercados. A riesgo de quedar desairados, ante cada nuevo repunte, nos mantenemos firmes en la creencia de que si no se aprovechan las oportunidades, para dejar salir presión de las calderas, cada vez se acercará más el «punto de no retorno»: y es cuando ya se traspone la línea imaginaria que impide volver atrás y hay que seguir... hasta que se pueda.

La semana pasada nos ofreció un desarrollo local bastante bien plantado, dentro de sus limitaciones, y sacando nuevamente partido de venir resultando el «patito feo» de la región (y casi, del mundo). Lo mismo le sucedía al Nikkei japonés y pudo extraer ganancias, mientras otros decaían. Casi, es como para desplegar una idea que parece absurda: que en un año tan peligroso afuera, haya resultado deseable el no tener a nuestro índice con buenas ganancias. Para que no incite tanto a vender. Y suena absurdo, ¿no?

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