Déficit rayano en el récord histórico. Paquete para pretender cierto crecimiento, con una desaceleración del crecer de la recaudación por conducto de varios elementos conjuntos. En síntesis: más déficit, menos recaudación.
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Es el panorama que presentó Bush, al reconocer un plan de gastos por 3,1 billones (con «b») de dólares para el año fiscal 2009. Algo que sería casi una lápida, si en el mundo todavía prevalecieran los conceptos básicos que difundía el propio FMI. La palabra «ajuste» parece que ha sido borrada del diccionario de la institución, asumiendo la moda que se expande y donde lo que prevalece en los países es fogonear el consumo como se pueda, con tal de no mostrar que el crecimiento mengua. Habrá que ver de qué modo toman estos sinceramientos los señores operadores de grandes mercados y -quizás- no haya sido casualidad que se vieran algunas ruedas importantes, en países y mercados menores: siendo una especie de refugio -de alto riesgo- para aquellos capitales que no se conforman con buscar una tasa, o tomar al oro en su plena madurez.
En vía paralela, decía nuestra tapa del lunes que en Estados Unidos estudian aumentar la «garantía de los depósitos» y cubrir más franjas de colocaciones, seguramente -pensadosalertados de que puedan aparecer «corridas», si siguen las turbulencias.
Para el accionista local, regional más bien, las ruedas pueden llegar a tener un sabor agridulce: como la del lunes.
Lo agradable de ver un repunte en sus índices autóctonos y, junto con eso, la preocupación derivada de aquello que afecta seriamente al que sigue siendo rector de los mercados y -de modo directo- termina por dispersar sus propios síntomas a los demás.
Y lo peor, es que no se ve todavía una reacción acorde a los desvíos cometidos por unos y a la laxitud de controles de otros: lo que deja atados en la misma madeja a los privados y al Estado, que han puesto en problemas a casi todos los ciudadanos -de casi todo el mundo-con el volcán que hizo erupción en el Norte.
Aparecieron algunas leves señales, como esquelas, hablando de esto: pero, lo concreto es que la desesperación y velocidad de «hacer algo», solamente obró para crear ideas de cómo financiar el desastre. Y no para castigar lo de ahora y prevenir otro, posible, en mediano plazo.
Los causantes de todo, se ven lisonjeados con bajas de tasas, con rápidas medidas de deducciones fiscales, con pedidos para que todo se resuelva «sobre tablas» y se dispongan 157.000 millones de dólares, que solamente constituyen un primer parche. Sigue siendo muy preocupante al modo de encarar el problema y los futuros problemas. Y esto, es un problema para todos.
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