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30 de mayo 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

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Hoy se agota el recorrido de mayo y ya con lo realizado por el Merval, creemos que se ha ganado el elogio. Y si uno extiende la visión y observa dónde está el saldo del año, nosotros tampoco le escatimamos concederle méritos a la gestión bursátil: desde su segmento de acciones. Salvo algún deslizamiento imprevisto en las últimas ruedas, la situación reflejaba un total de mayo en torno de 6% de repunte. Y diluyendo parte del acumulado negativo, donde -hasta el jueves-todavía faltaba borrar 2% de baja, correspondiente a estos cinco meses.

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Mire el lector nada más hacia un costado, allí encontrará a otros habitantes de nuestro recinto: los títulos públicos. Los que merecieron un gran título, en diario «Clarín», puntualizando que desde el momento del problema suscitado con el agro, vienen perdiendo de 15% a 20%. Unas diez veces más que las acciones, nada menos. Si le quiere dar más valor agregado a lo hecho por los títulos privados: pues, acuérdese que las acciones no tienen «mecenas», que se las tienen que rebuscar como puedan, aceptando un libre juego de oferta y demanda. A cambio, los papeles públicos han contado en éste mes que finaliza en intervención del Banco Central, que salió a darles un «precio sostén» (por así llamarlo) y que -desde el punto de vista de la transparencia-resulta todo un quiere de las leyes de mercado de oferta pública. Y esto pasa cuando ingresa un jugador permanente, y declarado, distorsionando la simple evolución de las fuerzas naturales. Para decirlo sencillo: a los «bonos» se los estaban tirando por la cabeza y apareció una indicación oficial, para hacer menos violento el papelón. Por allí salió Macri a quejarse que, por culpa de la disputa con el agro, la ciudad no podía conseguir financiamiento y colocar sus títulos. Pero, el gran lastre que representa la imagen de esos títulos de riesgo soberano, hechos picadillo por obra y gracia del desprestigio en que se ha caído: tiene mucho más que ver que aquella pelea.  

Recuerda cuando hace unas semanas decíamos que había cierta división de opiniones, acerca de cómo poder conceptuar la actuación de las acciones en 2008. En tal caso, nos colocamos en la posición de calificar lo hecho como de mucho más elogiable, de lo que podría imaginarse: teniendo que vencer tantos problemas externos y locales. Obviamente, lo hecho en mayo nos reafirma en la creencia, aunque no se sepa bien a qué atribuir que el mercado de riesgo se haya sostenido tanto -con pérdidas mínimas-cuando, en otras épocas, esto hubiera traído caídas a pique. Aquello de 2007, tan magro, tan en los pisos, seguramente ayudó. Por ahora a la defensiva y buscando «empatar». ( Olvidándose de Brasil, porque están en otra categoría, por muchas cosas.)

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