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15 de agosto 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

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Está cumpliendo su «Primer Centenario» de actividad la compañía Ledesma SA. Aprendimos a conocerla -y a apreciarla, a lo largo del tiempo-a inicios de los 70, cuando llegamos por primera vez a la Bolsa de Comercio, por casualidad, y nunca más nos apartamos del recinto.

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Como simples mensajeros, nos habían encargado entregar una documentación para el recordado Alvarez Cornillon. Periodista que había tenido la buena idea de realizar micros bursátiles, para «Radio Rivadavia», transmitiendo directamente desde el «viejo recinto», en plena rueda. El mundo que descubrimos ese día nos fascinó. Las plazas con los agentes en plena ebullición, el griterío infernal, los socios de la Bolsa apiñados detrás de la baranda de madera. Y los chicos de las pizarras escribiendo, con tiza, los precios y el volumen de cada operación. El que conoció aquel espíritu bursátil -y pudo admirar el despliegue casi artístico de los agentes, administrando la operatoria a pura maestría del comprar y venderpodrá decirnos que lo de hoy es mejor. El que no pudo llegar a conocerlo no puede opinar...

Y entre las pizarras, divididas por rubros, estaba la de «las azucareras»: las tres tucumanas entrelazadas, Córdoba, San Pablo, La Esperanza. A la izquierda y arriba, San Martín del Tabacal. Welbers, Garovaglio y Zorraquía (por aquel entonces, los exportadores de azúcar) y, por supuesto, Ledesma.  

Las sucesivas crisis, las políticas equivocadas (y también las malas decisiones empresarias) hicieron estragos en el sector. Una por una se fueron cayendo, incluso una Tabacal que en aquel tiempo gozaba de gran prestigio; solamente iba siguiendo en pie... Ledesma. Por eso, por todo lo que vivimos cada vez la fuimos ponderando más y admirando la fortaleza de sus indicadores, como la sabia gestión, inalterable. Eludiendo oportunamente las tentaciones al endeudamiento «barato», que después resultaba una tumba para muchas, dando los pasos medidos y teniendo que asumir la crítica por «conservadora». (Etiqueta que los audaces suelen colocar a los cautos administradores, que conservan la sanidad y el prestigio de las compañías, sin arriesgarse con piruetas que constituyan una aventura).

Nos complace muchísimo poder seguir leyendo los balances que presenta Ledesma, resaltar siempre la calidad de su estructura. Y más, por estar dentro de un sector que ha sido tierra arrasada en las últimas décadas. Líder en todos los productos que salen de su establecimiento y pudiendo ser eficiente, aun cuando las condiciones resultan adversas.

Una de las empresas -y no quedan muchas-que, sin dudarlo, prestigian los paneles bursátiles de nuestro sistema. Cultivando el bajo perfil, manteniendo una línea, en el volcán económico de nuestro país. La saludamos, con fervor. Lo merece.

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