¿Cuántas reservas le estaría costando al gobierno ponerle un límite al dólar, sin recurrir a métodos policíacos de correr a gente, y empresas, hasta abajo de la cama?
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Una pregunta que queda en la hipótesis, de cada uno que quiera arriesgar una cifra. ¿Y qué nivel real estaría mostrando el Merval, sin la intervención oficial, como un comprador declarado y permanente? Otra pregunta que quedará en el aire, aunque se podría arriesgar a que cuando consigan la sanción total de la ley sobre AFJP, abandonarán el sistema bursátil librado a su suerte. Lo que debería considerarse como una medida benéfica, la de dejar de meter mano abiertamente, en un mercado de oferta y demanda pública y libre. Parece que el comprar dólares no es público y libre, o bien lo es solamente para vender. Una puerta que hace vaivén hacia un solo lado, bloqueado el otro como si el que decide no renovar un depósito, y pasarse a dólares, fuera todo un delincuente. Volviendo a la intervención sobre lo accionario. La CNV que bien se encargó de calzarse el uniforme y acompañar al gobierno en su redadas sobre la moneda, no se permitirá advertir a los funcionarios que al intervenir en la plaza accionaria está quebrando las leyes de mercado, tal como lo hace el que se declara comprador/vendedor permanente. Y si es un organismo, o entidad, oficial mucho peor.
Nos referimos a la CNV, que -en espíritu- debe velar por la transparencia y funcionamiento natural, de las fuerzas del mercado. Porque, qué sucedería si pasado el momento que les interesa -las AFJP- le quitan el sostén a los negocios accionarios. Qué sucedería con los que, confiando en un repunte natural, hubieran tomado posiciones en tales ruedas. Y si abandonado a su simple mecanismo de oferta y demanda, el conjunto decae de sus precios de manera ostensible. Dirán los funcionarios: «La Bolsa no es problema nuestro». Pero, bien parece que se asustaron en que aparecieran varias ruedas muy negativas, justo cuando se estaba tramitando todo en el Congreso.
«Alerta, el elefante entró al bazar», fue título del comentario nuestro del día, aparecido el viernes y cuando los diarios tuvieron una distribución limitada. Toda la columna -no hubo Bolsa el jueves- estuvo dedicada al peligro latente de que se les ocurra armar una especie de «megafondo» oficial. Y desde allí jueguen como operadores para manejar la tendencia y armar climas artificiales, en cuanta ocasión se les ocurra. Como si estuvieran faltando los problemas, de afuera y de adentro, para que ahora la Bolsa se tenga que cuidar de manos traviesas confundiéndolo todo, trastocando realidades. Pregunta: ¿y si hay mucho vendedor, también irán a perseguirlo, como delincuente?
Dejá tu comentario