Pero no fueron pocas las especulaciones sobre su ausencia: la versión «oficial» indicaba «cansancio» del primer mandatario. Otra, en cambio, hablaba de un supuesto «ruido» en la relación con el gobernador jujeño Eduardo Fellner, uno de sus más cercanos, pero que habría provocado en Kirchner algún desagrado por la puja para quedarse con la presidencia del PJ nacional. Un rato más tarde llegó De Vido, quien muy eufórico y rodeado de gobernadores (Fellner, el electo José Alperovich de Tucumán, el ex compañero de fórmula de Carlos Menem, el salteño Juan Carlos Romero), a quienes calificó sin excepción de «compañero y amigo», hizo una prolongadísima enumeración de los proyectos en marcha de su cartera, muchos de ellos ya conocidos.
• El sistema ferroviario (cuya reconstrucción calificó de «verdadera gesta nacional») deberá servir a la población y a los sectores productivos. Se van a renegociar los corredores de carga, y el Estado decidirá en qué se invierte y cuánto. Se dará participación a los privados cuando haga falta capital de riesgo.
• En pocos días, se hará un anuncio sobre la rehabilitación del ramal Belgrano de cargas; se hará un «road show» por las provincias a las que llega para interiorizar a los productores respecto de cómo funcionará. Para esto se conformará una sociedad anónima en la que el Estado no tendrá más de 2% del capital, pero que le dará derecho a planificar inversiones y política de contrataciones (una «acción de oro»). Podría cotizar en Bolsa.
• En pocos meses más, reabrirán los talleres de La Plata para la fabricación de vagones y material ferroviario, «100% con capital privado». Se trata de la francesa Alsthom (que en su país estuvo hace semanas al borde de la quiebra y debió ser rescatada por el Estado francés), que hoy tiene toda su producción centralizada en Brasil.
• Habrá varios planes de vivienda, casi todos ellos a través de pymes locales, y dando empleo a los beneficiarios de los planes de ayuda social. «Pero nuestro objetivo último es que la gente pueda construirse su casa pidiendo un crédito en el banco.» Aclaró también que la línea crediticia acordada la semana pasada con ADEBA «no es un préstamo al gobierno, sino a las empresas que intervendrán en el plan».
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