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31 de julio 2007 - 00:00

Denuncian a textiles por empleo en negro

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El trabajo en negro en la industria textil volvió al centro de la escena: el Gobierno porteño denunció penalmente a un confeccionista, que a su vez sería proveedor de prendas para varias de las marcas «top» del mercado.

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Ayer, el ministro de la Producción, Enrique Rodríguez, anunció que se presentó una demanda contra Textil Delos SA en el Juzgado Federal Nº 3 por presuntas violaciones al artículo 140 del Código Penal y a distintos artículos de las leyes de Trabajo a Domicilio y de Migraciones.

Quizás erróneamente, al menos en algún caso, el funcionario también involucró en su denuncia a Unisol SA -de la familia Devecyan-, licenciataria para la Argentina de la alemana Puma; también a Fila Argentina -cuyo representante en el país es Fabio Portado-, que importa el calzado de esa marca italiana, pero fabrica localmente todo lo que es indumentaria; a Distrinando, de Jorge López, que tiene las licencias de Le Coq Sportif y de Arena; a Royal Denim, de la familia pergaminense Razuk, dueña de la marca Bensimon, y a Alpargatas/Topper.

La denuncia no es la primera en este campo: el año pasado habían quedado en incómoda posición las marcas Kosiuko -de Federico Bonomi- Cheeky y Soho, sin que luego se supiera mucho más del destino (político o judicial) de esas acusaciones.

En este caso, la que se habría colocado fuera de la ley sería Textil Delos, propiedad de Eduardo Defis según el mercado. Dijo Rodríguez que la firma confeccionaba «a façon» para las marcas, pero lo hacía en talleres clandestinos en los que se pagaba en negro y se violaban normas migratorias.

«Nosotros auditamos a nuestros proveedores, y los convenios que firmamos con ellos les impiden tercerizar su producción sin nuestro consentimiento. Esos convenios también prevén que los proveedores deben cumplir con todas las normas legales en lo laboral, impositivo y de seguridad e higiene. O sea, tal como hacemos nosotros, que no tenemos empleados en negro y cumplimos con todas las normas», dijo a este diario José López Mañán, CEO de Alpargatas SA. El empresario se mostró «sorprendido» por la denuncia de Rodríguez, pero se excusó de abundar en el tema.

Lo mismo hizo Carlos Bueno, habitual vocero de Unisol/ Puma, que pidió no hacer comentarios sobre la denuncia «hasta que hayamos podido ver el trámite iniciado por el Gobierno porteño ante el Juzgado Federal N° 3».

La denuncia indica que Textil Delos comenzó a ser investigada en marzo por la Subsecretaría de Trabajo, Empleo y Formación Profesional; el organismo inspeccionó su planta de avenida Cobo 1821 (Bajo Flores), donde se habrían verificado violaciones a normas de seguridad e higiene, así como laborales. También se habría «comprobado» que en la planta se confeccionaban prendas para las marcas mencionadas arriba.

  • Talleres

    El comunicado del Gobierno porteño agrega que «se estableció que Delos utilizaba para la confección de prendas cuatro talleres textiles ubicados en Juan Bautista Alberdi 4619, Zelarrayán 1855, Magariños Cervantes 2839 y Martínez Plácido 2059», todos en territorio porteño.

    Tras esas inspecciones, la Procuración General de la Ciudad de Buenos Aires presentó la denuncia ante la Justicia «por haberse detectado la existencia de un sistema de producción a través del cual marcas de primera línea, utilizandoun intermediario, en este caso Textil Delos, o de manera directa, realizan parte de su producción en talleres que no sólo se encuentran al margen de todo registro, sino que además violan normativas de tipo laboral y penal de primer orden».

    No queda claro, en el texto del comunicado, si los inspectores detectaron que Unisol, Alpargatas, Bensimon y Le Coq Sportif usaban esos talleres para confeccionar sus prendas o lo hacían sólo a través de Delos. Si sólo fuera real el segundo de los casos, la denuncia contra ellas perdería fuerza, pero sería gravísimo que se comprobara que efectivamente bajaban costos utilizando mano de obra semiesclava.

    «Si encontraron prendas de Puma allí, habría que comprobar si son realmente para nosotros o se trata de falsificaciones para ser vendidas en el circuito trucho», se encolerizó Bueno.
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