El Gobierno le aseguró a la secretaria de Comercio Exterior de Brasil, Tatianza Prazeres, que la Argentina no será un "problema" para ese país, sino "parte de la solución", en una reunión mantenida en Buenos Aires para analizar el nuevo régimen de importaciones aplicado por la administración de Cristina de Kirchner.
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Prazeres fue recibida por su colega argentina, Beatriz Paglieri, y otro funcionarios nacionales, y el encuentro concluyó con un "buen entendimiento" entre las partes, dijeron fuentes oficiales.
En la reunión, los funcionarios de ambos países comenzaron a definir un plan de monitoreo para amortiguar los efectos de las trabas aplicadas por la Argentina en medio de la crisis internacional.
El Gobierno también recordó la necesidad de volver a equilibrar la balanza comercial con Brasil, que es deficitaria ahora para la Argentina, en especial en el sector automotriz y autopartista.
Está previsto que dentro de dos semanas se concrete un nuevo encuentro de estas características, aunque en Brasil, después de que voces de protesta se alzaran en el vecino país debido al régimen de Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI) que entró en vigencia el 1 de febrero pasado.
"Argentina no es un problema para Brasil, sino que es parte de la solución", resaltó la ministra de Industria, Débora Giorgi, quien también participó del encuentro, al igual que el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray.
"Ambos gobiernos deben impedir que las empresas multinacionales sigan tomando decisiones de acuerdo a la renta global, buscando licuar las crisis de sus países de origen con las ganancias que obtienen en los países del Mercosur", agregó la funcionaria, en un comunicado.
El embajador argentino en Brasil, Luis María Kreckler, y el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, también asistieron a la reunión con la enviada de la presidenta Dilma Rousseff y que fue calificada como "constructiva" por Giorgi.
Antes del encuentro, Paglieri, Giorgi, Echegaray e incluso el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se reunieron con la Presidente en la Quinta de Olivos, para terminar de aceitar la estrategia que la Argentina llevaría a la charla con Prazeres.
La semana pasada, el Gobierno también había recibido aquí en Buenos Aires al titular de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), Paulo Skaf, a quien le prometió que el nuevo régimen de importaciones no afectará el comercio bilateral entre Argentina y Brasil.
En esta ocasión, los funcionarios nacionales en la charla con Prazeres recordaron la necesidad de "reequilibrar la balanza comercial, ahora deficitaria" para la Argentina, "en especial en el sector automotriz-autopartista".
Para eso, crearán una comisión para acordar los criterios para que ambos países le exijan a las terminales criterios uniformes para asignar los costos de las autopartes y así hacer una comparación equitativa de precios a fin de que las terminales elijan donde van a comprar las autopartes, según se informó de manera oficial.
También se acordó que un grupo de empresarios brasileños realizará una misión a nuestro país para comprar autopartes, que encabezará Skaf.
Se trataron además temas como el avance de las 100 posiciones arancelarias de los países del Mercosur y la revisión por parte de Brasil de las preferencias que tiene en el tratado automotriz del Mercosur con México.
Los funcionarios avanzaron en la posibilidad de acordar ventas de barcazas y remolques argentinos a la firma petrolera brasileña Petrobras.
Giorgi explicó que "hay un potencial de 31.000 millones de dólares en manufacturas de origen industrial que Brasil importa del mundo y podría hacerlo desde nuestro país, de los que un 20% podrían ser abastecido en forma inmediata".
La ministra consideró que la Argentina y Brasil "deben seguir trabajando en conjunto para capturar el comercio intrarregional".
En diciembre último, Giorgi entregó a su par brasileño, Fernando Pimentel, un listado de 436 posiciones arancelarias de manufacturas de origen industrial que Brasil importa del mundo por un total de 37.000 millones de dólares, de los que sólo 6.100 millones son de la Argentina (de donde surge la posibilidad de sustituir 31.000 millones de dólares).
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