El SENASA se habría olvidado de sacrificar un animal en San Luis del Palmar y se habría generado un nuevo foco, compuesto por un solo animal, en Corrientes.
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Un hecho insólito ocurrió ayer en la provincia norteña, precisamente en la misma estancia donde se descubrió el foco de fiebre aftosa la semana anterior. Allí, donde se disparó la zozobra para toda la ganadería argentina y se hizo peligrar las ventas externas de carne, volvió el rumor de un nuevo foco.
En realidad, se comprobó después que se trataba de un torito, propiedad de un vecino de la Estancia San Juan de la familia Romero Feris.
El animal habría manifestado signos de fiebre aftosa y despertó la alarma. «Sería un animal que el SENASA se olvidó de matar», admitían lugareños que corroboraban que José Romero Brisco habría acudido con un escribano al predio de su vecino -un chacarero de los tantos que existen en el paisaje correntino- y habría corroborado la existencia de dicho animal afectado. Lo curioso es que el chacarero era propietario de sólo 19 animales.
En San Luis del Palmar y en los departamentos que han sufrido restricciones se exigían anoche explicaciones de por qué el organismo que conduce Jorge Amaya ejecutó mediante el «rifle sanitario» más de 3.600 animales de los Romero Feris y casi 500 cabezas de sus vecinos y olvidó un animal de pocos años ubicado en un campo lindero. «Hubo irresponsabilidad o negligencia y esto debe saberse», decían desde Corrientes empresarios consultados. La delegación del SENASA de Corrientes admitía el problema y no se explicaba cómo ocurrió el olvido.
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