Sin embargo, el problema no desaparece por el hecho de suspender nuevas emisiones. En realidad, las consecuencias de la decisión de Lavagna de avanzar en la pesificación de la deuda son inevitables y serán soportadas en los próximos años.
Cuando el ministro de Economía presentó los datos finales de la renegociación de la deuda, destacó no sólo la quita conseguida (que infló notoriamente respecto de lo que realmente se consiguió), sino también el hecho de haber avanzado en la « desdolarización».
A juzgar por la decisión que adoptó Economía anteayer, este cambio en la denominación de la deuda ya no convence, porque las próximas emisiones se realizarán en dólares.
La pesificación de la deuda -que hasta 2001 estaba 99% en dólares-tuvo dos etapas tras el default.