Diálogos en Wall Street
-
Alarma fiscal: la caída de la recaudación golpea más a la Nación que a las provincias en lo que va de 2026
-
Finanzas en pareja: 5 consejos necesarios para potenciar tus ahorros en dólares y no terminar tu relación
PERIODISTA: Finalizó la reunión de la Reserva Federal. No hubo cambio de tasas...
Gordon Gekko: El horno no está para bollos...
P.: Sin embargo, unos meses atrás, la propia Fed había dado señales de tener otra intención ¿Qué cambió?
G.G.: En abril la Reserva Federal abrió el paraguas de una probable suba de tasas. Es verdad. La economía había crecido con mucho vigor (luego se supo que 5,6%) en los primeros tres meses del año. La recesión quedaba atrás y con las tasas en el nivel más bajo de los últimos cuarenta años comenzar a explorar las condiciones para una suba era, con perfecta lógica, el paso próximo...
P.: La Fed empezó a hablar de suba. Greenspan lo sugirió con nitidez. Ahora se retrae ¿No fue un error?
G.G.: Había que sondear el terreno. Si las tasas llegaron a 1,75% no fue por la recesión que tuvimos sino más bien por la que no ocurrió.
P.: La recesión que todos descontaron que acarrearían los atentados del 11 de setiembre.
G.G.: Así es. Tenga en cuenta que el único trimestre contractivo en los Estados Unidos fue el tercero y al mismo los atentados lo rozaron sólo en forma marginal.
P.: El impacto pleno se sintió en el cuarto...
G.G.: Pero ya entonces la economía se había recuperado, cortesía de una expansión formidable del consumo y sobre todo de la venta de autos. Pese a ello, antes del 11 de setiembre, las tasas estaban en 3,50%s anual. Y después fueron recortadas a la mitad. En tiempo récord.
P.: Sin una respuesta tan agresiva de la Fed hubiese resultado imposible estabilizar los mercados financieros y sin ello el daño sobre la economía real no habría sido muy diferente de lo imaginado...
G.G.: No lo discuto. Pero ya en abril estaba claro para todos que se había ganado la pulseada. Con lo cual había que pensar en cómo remontar el barrilete...
P.: Parecía evidente en abril; empero, la conveniencia de retomar una política monetaria dura desapareció hoy en día... ¿Qué pasó? ¿Se frenó la economía?
G.G.: No se frenó la economía. No, si corrige las cifras por la distorsión que genera la administración de inventarios. Una vez más, y van unas cuantas, la mejor respuesta del cambio de actitud de la Fed la aporta la Bolsa. Los nubarrones vienen por el lado de las acciones. Estamos, por ejemplo, en el caso del NASDAQ, en los mínimos que vimos poco después de los atentados.
P.: Pese a que no se confirmaron los temores económicos que se albergaban entonces.
G.G.: Correcto.
P.: ¿Es un presagio? ¿Un signo ominoso? ¿Cómo debe tomarse?
G.G.: Como lo toma la Fed: con mucho cuidado. Después del formidable «bull market» de los '90 la Bolsa tiene un peso específico que no es desdeñable en la economía de los Estados Unidos... No me refiero sólo a la Bolsa sino en un sentido amplio a los mercados de capitales...
P.: Más de una vez usted ha dicho que la Bolsa anticipa... Y, en este caso, un comportamiento tan esquivo no anticipa nada bueno...
G.G.: No. Afortunadamente, no sólo la Bolsa anticipa. Hay una canasta llena de series que comparten esa propiedad. La cesta líder que publica todos los meses «The Conference Board» es una herramienta de ese tipo.
P.: ¿Y qué es lo que augura?
G.G.: Una recuperación económica moderada. A un ritmo tentativo de 2% anual. La canasta líder ha subido en 7 de los últimos 8 meses.
P.: No parece un marco que convoque pronto al activismo de la Fed ¿Se quedará de brazos cruzados pues en la próxima reunión?
G.G.: Eso piensa todo el mundo.
P.: ¿Y en la siguiente reunión también?
G.G.: Sí.
P.: ¿Hasta cuándo?
P.: ¿Y si la Bolsa no sólo amenaza caerse sino que cumple lo que promete y se desbarranca? ¿Alguien piensa en que la Fed pueda tener que bajar las tasas de apuro?
G.G.: Eso es lo que nadie quiere pensar.
P.: Greenspan no tiene mucha munición disponible. No con tasas en 1,75%...
G.G.: Mire la economía está muy cerca del escenario que pensábamos más probable a fines de 2001. Esto es una recuperación tenue que la man tiene a media agua. Si el consumo afloja, ahí sí la situación se complica: la economía estará efectivamente caminando por el filo de la navaja. En su momento expusimos los inconvenientes que vendrían de la mano...
P.: ¿Por qué no los refresca?
G.G.: La economía evitó una recesión que se preveía durísima gracias a la utilización generosa de los dos motores usuales de estímulo: la política monetaria y la política fiscal.
P.: Ambos se han activado a pleno...
G.G.: Y por ende, ambos ofrecen escaso margen adicional. Las tasas de interés porque chocarían con la barrera nominal del nivel cero. Y la política fiscal porque el superávit de los últimos años se ha evaporado totalmente. En tiempo récord...
P.: Realmente se fue sin despedirse...
G.G.: Este año fiscal cerrará con un desequilibrio de más de 100 mil millones... Podrían ser 150 mil millones.
P.: Allí todavía hay margen. En 1992 recuerdo que la brecha fue de 292 mil millones de dólares (de esa época)...
G.G.: Hay margen, pero es estrecho. Tenga en cuenta que difícilmente puede Ud. echarle mano sin perder credibilidad. Fácilmente le puede salir el tiro por la culata...




Dejá tu comentario