25 de marzo 2002 - 00:00

Disputas en el gabinete por insumos del campo

El pago de los insumos del campo, que fueron dolarizados a valor de los granos por un decreto, genera una controversia entre la Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Economía.

La protesta de las entidades agropecuarias, algunas de las cuales ya amenazaron con iniciar acciones gremiales en contra del gobierno, se hizo eco el viernes, en Jorge Capitanich, quien junto al secretario de Agricultura, Miguel Paulón, despertaron ciertas esperanzas en los productores rurales. De hecho, los ruralistas, que se reunieron con proveedores de insumos, con Paulón y Capitanich, salieron con la promesa de que se revisaría el decreto, a tal punto de creer que se elaboraría otra norma que flexibilizaría las exigencias de pago para los productores que hayan pagado los insumos y que no destinen su producción al mercado externo. Sin embargo, desde el Ministerio de Economía, el mismo sábado salieron a desmentir cualquier intención de modificar la norma que obliga a cancelar el pago de insumos a un dólar con valor similar al que reciben los productores por sus cosechas.

Los ruralistas admiten que por tratarse de productos importados los insumos agropecuarios deben sufrir los efectos de la devaluación del peso, pero consideran negativo pasar su precio final directamente a valor dólar porque en sus costos hay muchos componentes nacionales.

Pero desde el Ministerio de Economía sólo se cederá en discutir con los proveedores de productos no exportados, con el fin de atenuar el impacto de los insumos sobre sus costos.

Hasta ahora se logró una interpretación de la resolución al considerarse que para cancelar las deudas se tomaría el dólar exportación menos las retenciones en lugar del dólar libre que habían interpretado algunos dirigentes. «Las empresas de insumos fueron claras en el aspecto jurídico. Si no existiera esta resolución no se podría seguir operando. Si las empresas no cobran sus deudas les será imposible financiar la próxima cosecha. La pesificación hubiera producido una fractura en la cadena comercial al trasladar a las empresas de insumos fuertes quebrantos que limitarían la capacidad financiera del sector», decía ayer el analista Pablo Adreani, de AgriPac.

Lo cierto es que las deudas que el campo mantiene con las empresas proveedoras de insumos llegaría -según los acreedores-a 3.000 millones de dólares, 50% de los cuales estaría constituido por acreencias de dos grandes empresas a nivel mundial.

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