«Nos distanciamos de un modelo que privilegiaba la producción por encima de la especulación. Vuelve a haber síntomas que alejan la intención de producción.» Así evalúa la situación del país Javier González Fraga, quien cree que en el actual escenario de crisis y recesión internacional sería recomendable mantener el dólar en torno a $ 3,5 y no forzar un piso de $ 3,3.
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El ex titular del Banco Central en tiempos del menemismo expuso ante un público integrado por productores rurales el viernes en un seminario del Instituto de Promoción de Carne Vacuna, donde criticó la política oficial en torno a controles de exportación, a la vez que predijo que los precios de los commodities ya no volverána los récords marcadoseste año. Veamos un resumen de su presentación:
Hubiera permitido que el dólar suba un poco más. Estaríamos más cómodos en $ 3,5, que defendiendo un piso a $ 3,3. En este contexto recesivo esto no tendría ningún impacto inflacionario y hubiese desalentado algunas importaciones, que siguen creciendo y hacen achicar el superávit comercial en forma abrupta. Habría liberado totalmente el dólar y sólo intervenido cuando aparecieran vendedores privados, para controlar el pánico.
Devaluar más no debería complicar al grueso de los asalariados en la medida que consuman bienes internos. Debería aumentar el precio del lomo y los bifes, pero no de la milanesa o el asado. En Uruguay hay una relación de 4 a 1 entre el lomo y el asado. Aquí es de 1,5 a 1.
Nos alejamos del modelode 2002-2005 que privilegiaba la producción por encima de la especulación o la renta. Vuelven a haber síntomas que alejan el interés en producir.
La crisis mundial es del sector privado, no del público. Por eso Estados Unidos es el epicentro y el dólar se fortalece; porque es un título público. La gente huye de las acciones de Ford o General Motors y de los bancos.
La Argentina debería fortalecer las cuentas fiscales y externas. Tratar de recrear la confianza en el sector privado. Proteger bancos y mercados, que los depositantes tengan confianza. Pero las acciones se están dando en el sentido contrario. El superávit comercial este año terminará cerca de u$s 10.000 millones, pero el año que viene puede desaparecer.
En el sector rural, la crisis ya ha impactado: los precios de lácteos bajaron 50%, la carne 50%, la soja cayó a u$s 320 por tonelada. Se ha eliminado la burbuja especulativasobre los productos primarios. Estamos en el mismo lugar de hace cinco o tres años, con perspectivas no muy claras.
Como ganadero que soy, tengo la sensación de que se ha acabado la fiesta internacional de precios y yo todavía no he podido entrar, por todas las restricciones.
La evolución de la ganadería fue muy buena hasta mediados de 2005, luego vinieron las intervenciones y producciones, que desalentaron, aun cuando los precios volaban. Habrá una leve caída del consumo de carne en 2009.
Falta una política de desgravación de la inversión, de oferta de fertilizante, de infraestructura. Pero me quedaría contento si se eliminaran las distorsiones aplicadas en los últimos tiempos, como las que introdujo el ONCCA, los ROE y las limitaciones a exportar.
En el actual contexto no se avizora una eliminación de las retenciones, pero en algún momento habrá que revisar esta política.
Los fondos especulativos han perdido su capital y no volverán al mercado de commodities en algún tiempo. No se repetirá la burbuja de granos en el corto plazo. Habrá menos distorsiones a futuro, con menos porcentaje de especulación. A u$s 600 por tonelada de soja no se volverá.
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