ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

26 de junio 2008 - 00:00

Dólar: para la UIA, ya sería el fin de modelo productivo

ver más
Ignacio de Mendiguren
«No queremos devaluación, sino un tipo de cambio competitivo.» Un alto dirigente de la Unión Industrial Argentina (UIA) se hizo eco ayer de lo que horas antes y por radio había insinuado José Ignacio de Mendiguren, uno de los vicepresidentes de la central fabril. La frase, que podría dar lugar a infinidad de interpretaciones, no oculta, sin embargo, la honda preocupación que gana por estos días al sector:

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

  • Si la política bajista respecto del dólar que viene aplicando el gobierno a través del Banco Central es sólo coyuntural, una muestra de poder frente a quienes especularon con la posibilidad de una fuerte alza de la moneda estadounidense, entonces habrá que superar esta coyuntura y esperar días mejores;

  • si, por el contrario, se trata de una política de largo plazo como un ingrediente central de la lucha contra la inflación, los días venideros serán aciagos para la industria. «Si se llega a los $ 2,50 por dólar, será una catástrofe para todos», dijo un empresario metalúrgico.

  • Este fue el punto central de la discusión que mantuvieron unos 50 dirigentes -muchos de ellos llegados desde el interior- que tomaron parte de la reunión mensual de la junta directiva de la UIA, especie de parlamento de la entidad. Las voces de los hombres de las provincias, como desde hace un tiempo, fueron las más destempladas y las más enérgicas en el momento de reclamar «que se arregle de una vez el tema del campo, porque seguimos paralizados y sin miras de que esto cambie».

    Uno de los empresarios fue más lejos y afirmó que «el matrimonio Kirchner cree que con hacer un anuncio resolvió el problema, y no es así: tienen que gestionar en lugar de buscar culpables de lo malo que pasa». Alguien le respondió que los Kirchner estaban en el convencimiento de que los números de la macroeconomía estaban más que bien, que la inflación era un tema más de expectativas que de problemas reales y que los casos de Fiat y Techint indicaban que las inversiones estaban llegando. Cabe recordar que la automotriz sólo reabrió una planta que permaneció cerrada más de un lustro (y en la que tuvo que aplicar u$s 300 millones para remozarla), y que el grupo que comanda Paolo Rocca inauguró una casa de estudios que implicó un desembolso de u$s 17 millones, modesta suma si se la compara con las que harían falta para reactivar la producción en sectores clave de la economía. En ese punto alguien recordó que la inversión en la Argentina es apenas 2% del PBI, una cifra ínfima para todos los estándares mundiales.

  • Implicancia

    El temor de que la tendencia a la baja en el tipo de cambio se prolongue implicaría, dijeron en la junta de la UIA, el fin del modelo productivo impuesto por Néstor Kirchner con el que vienen llenándose la boca los industriales desde hace más de un lustro. «La verdad es que una cosa es hasta 2005 y otra diferente desde entonces», dijo un empresario alimentario, dando a entender que ese «modelo productivo» había mutado en otra cosa hace un trienio.

    Los empresarios parecen imputarle a la alta inflación real la licuación de los beneficios que les concedía el tipo de cambio «competitivo» (sic). Dicen que hoy, con un dólar barato y tasas altas, conviene más volver a la «bicicleta financiera» (así la definieron varios de quienes hablaron con este diario) que apostar a inversiones para producir más bienes. Esta mayor oferta, a su vez -sostienen- haría bajar la inflación más rápido que un tipo de cambio « recontrabajo».

    De hecho, muchos de los economistas a los que gustan consultar los hombres de la central empresaria les dicen que el dólar ya está al mismo nivel de la convertibilidad, si se toma la inflación real y no la que informa el INDEC.

    En diálogo con este diario, Mendiguren enfatizó -como suele ser su estilo- que «acá lo que hay que hacer no es enfriar la economía, sino calentar la inversión productiva», pero admitió que ante la alternativa de la rentabilidad segura que ofrecen las actuales condiciones del mercado financiero «no es fácil encontrar gente dispuesta a invertir en 'fierros'».

    ¿Cuál sería entonces el tipo de cambio «competitivo» que querrían los industriales? ¿Los $ 4 por dólar que preconizan economistas como Eduardo Curia, a quien no pocos en la UIA escuchan? «No, porque a los pocos días la inflación te pone en el mismo lugar en el que estabas, pero mucho peor por el impacto social», admitió un empresario gráfico. La solución no parece sencilla, ni mucho menos a la vista.
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias