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6 de abril 2006 - 00:00

Dos interesados en planta que comparten Brahma y Quilmes

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El grupo Quilmes podrá finalmente sacar a la venta los activos de los que -según había dictaminado la Comisión de Defensa de la Competencia (CNDC)- debía desprenderse para que se perfeccionara su fusión con AmBev (Brahma/ Antarctica), hoy InBev luego de que el grupo brasileño se fusionara con la belga Interbrew.

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Esos activos son una planta en Luján -donde se produce la cerveza Brahma- y las marcas Bieckert, Palermo y Norte o Imperial, que en conjunto superan 10% de participación de mercado.

El impedimento, hasta ahora, se había originado en un recurso interpuesto por CCU ( Cervecerías Chilenas Unidas), del grupo que fundara el empresario trasandino Andrónico Luksic, licenciatarios para la Argentina de la estadounidense Anheuser-Busch (su marca líder es Budweiser), la mayor cervecera del planeta. La CNDC había resuelto en enero de 2003 que Quilmes debía venderle las marcas a una empresa que no estuviera ya en el mercado argentino, restricción que no se aplican a la fábrica de Luján. Dos meses después, CCU adujo que dicha resolución «violaba la libertad de comercio», dado que les impedía pujar por esas marcas.

Lo hizo ante un juzgado de Salta, que hizo lugar a la demanda; los abogados de Quilmes apelaron ante la Cámara de Apelaciones del fuero comercial de Tucumán, que reafirmó el fallo de primera instancia. Sin embargo, la semana pasada la Corte Suprema de Justicia -en un escueto fallo- no hizo lugar al pedido de CCU y abrió la puerta para que Quilmes ponga en venta los activos en cuestión. En ese fallo del más alto tribunal se afirma que, al aplicar la Ley de Defensa de la Competencia, la CNDC tiene facultades para dictar restricciones «ad hoc» en cada transacción, fusión o adquisición, a fin de preservar la transparencia del mercado, y en el caso de Quilmes ese organismo se ajustó a derecho.

Obviamente, el pleito con CCU dilató en casi tres años la ejecución de lo ordenado por la CNDC, al haber ordenado «no innovar» los jueces de primera y segunda instancia. Esto trajo beneficios y perjuicios a la empresa de la familia Bemberg. Entre los primeros, el principal fue poder contar con una mayor capacidad instalada al haber retenido estos tres años la planta que era de Brahma. Entre los segundos podría mencionarse el esfuerzo económico que debió encarar Quilmes para mantener la participación en el mercado de marcas que al momento de la fusión estaban en franca retirada. En ese esfuerzo se enmarca, por caso, el hecho de que Bieckert fuera todo el año pasado el «sponsor» de la camiseta de Estudiantes de La Plata.

Ahora, a la empresa que encabeza Agustín García Mansilla le cabe la compleja tarea de encontrarle un «novio» a lo que pone en venta, sobre todo al confirmarse que quienes ya producen cervezas en el país no pueden competir. Por eso, en las últimas horas sonaron dos nombres que estarían interesados en Luján, pero no en Bieckert, Palermo, Norte o Imperial. Veamos.

  • Uno de ellos sería la mexicana FEMSA, principal embotelladora de Coca-Cola en América latina (incluyendo la Argentina). Es dueña de las marcas Tecate, Dos Equis, Sol y Bohemia, entre otras, que se cuentan entre las más vendidas de México.

  • El otro sería la sudafricana SAB Miller, que a fines del año pasado pagó u$s 6.000 millones por la colombiana Bavaria. Su marca más conocida, al menos en esta región del mundo, es la estadounidense Miller, que es líder entre las «light» en ese mercado.

    Según fuentes del mercado, ambas estarían más interesadas en la planta fabril que en las marcas, dado que las que traerían al país son más poderosas que las que ofrece Quilmes. Las mismas fuentes estiman en unos u$s 130 millones el valor total de los activos en venta.
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