El gobierno debe tomar esta semana una decisión respecto del candidato que propondrá para una de las vicepresidencias del Banco Interamericano de Desarrollo. Dado que las primeras tres vicepresidencias ya se repartieron entre hombres (un norteamericano, un mexicano y un brasileño), sería del agrado de titular del BID, el colombiano Luis Alberto Moreno, que la Argentina postulara una mujer, y, en este sentido, la ministra de la Producción de la provincia de Buenos Aires, Débora Giorgi; y la titular de la Agencia de Desarrollo de Inversiones, Beatriz Nofal, son quienes tienen las mayores posibilidades. Moreno aspira a completar su plana mayor antes del comienzo de setiembre, cuando se retome plenamente la actividad en el hemisferio norte (tras el receso veraniego). El gobierno argentino, enfrascado en sus problemas domésticos, demoró la decisión y ahora se ve forzado a decidir apurado, con el riesgo de perder el cargo. Y, por falta de tiempo para encontrar más candidatas, están en carrera Nofal y Giorgi.
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«La candidata preferida es Débora Giorgi», comentan en los pasillos de la Casa de Gobierno, y agregan: «Además de cubrir las exigencias del BID, es una hábil negociadora». Por esta razón Néstor Kirchner la quiere retener junto a Daniel Scioli, para que continúe en el gobierno bonaerense. Sin embargo, quienes la postulan sostienen que sería más importante que pase a desempeñarse en el organismo internacional, en momentos en que la Argentina enfrenta crecientes dificultades en el plano del financiamiento externo.
«El BID no nos condiciona la política interna, por eso lo preferimos al Banco Mundial», sostienen en el gobierno, pero no dejan de reconocer que es importante que el representante argentino sepa defender el modelo económico de Kirchner que no coincide con el pensamiento del titular del BID.
Cabe recordar que Moreno es un hombre vinculado con el gobierno de los Estados Unidos (antes de presidir el BID fue embajador por Colombia ante la Casa Blanca). Es más, en su momento, dijo que la Argentina debe generar incentivos correctos para aumentar las inversiones extranjeras y advirtió sobre trabas que surgen de los esquemas regulatorios del país.
Como, además, el tema energético es clave para garantizar la gestión presidencial de Cristina, se negocia un paquete para el período comprendido entre 2008 y 2011 del orden de los 6.000 millones de dólares de los cuales la mayor parte tendría como destino la mejora en la infraestructura energética.
«Nofal es muy buena técnica, pero no tiene experiencia política», explican en la Casa Rosada; además, «no es peronista, es radical, y sus contactos son con Alberto Fernández». De hecho, su llegada al gobierno vino de la mano del candidato a vicepresidente de la fórmula oficial, el gobernador de Mendoza, Julio Cobos. Si bien el BID manifestó su aprobación a cualquiera de las dos candidatas, versiones provenientes de Washington señalan que Giorgi sería preferida porque cuenta con más experiencia.
La actual ministra de la Producción bonaerense condujo, en el ámbito nacional, las secretarías de Comercio, de Energía y Minería, y de Comercio y Minería. El cargo más importante que tuvo Nofal en la Nación, antes de presidir la Agencia de Desarrollo de Inversiones, fue el de subsecretaria de Industria y Comercio Exterior; cuenta, además, con un cargo electivo de diputada nacional.
En tercer lugar se ubica la presidenta del Banco Hipotecario Nacional, Clarisa Estol. Entre las posibles reemplazantes del cargo que deje vacante quien vaya al BID se mencionan mujeres cercanas a Cristina: la diputada de origen desarrollista Mercedes Marcó del Pont, y más amiga aún, la ex senadora por Tucumán y actual presidenta de Nación Fideicomisos, Malvina Seguí.
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