Victer se protegió afirmando que es simpatizante del presidente Hugo Chávez, pero se preguntó el destino de un proyecto de esa magnitud en caso de que haya un cambio de gobierno en Venezuela.
Para ser viable en el mercado sudamericano, «el gas venezolano tendría que ser fuertemente subsidiado, un esquema que podría no sostenerse con otro gobierno que podría denunciarlo como nocivo a los intereses venezolanos», dijo.
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