El gobierno de EE.UU. le pidió ayer a la Argentina que "coopere con los acreedores" para lograr que la reestructuración de la deuda obtenga "alta aceptación". Fue durante la reunión del Grupo de los 8 -los países más poderosos- que comenzó ayer, y donde se incluyó entre las discusiones la propuesta argentina para salir del default. Sin escuchar el consejo, Roberto Lavagna reiteró que ya hubo 63 reuniones con acreedores, por lo que no cree necesario continuar con negociaciones. Dijo que es momento para que "hable el mercado". Pidió que ahora se deje a cada uno de los bonistas "sin intermediarios" decidir si acepta o no la propuesta. Se tensó así la posición Argentina, y otra vez el equipo económico se muestra rígido ante los acreedores después de haber avanzado con la última propuesta al reconocer los intereses caídos. Los bonistas, sin embargo, aguardan todavía nuevas mejoras que reduzcan la quita, por lo que se espera que las tensiones continúen hasta último momento. Existe más incertidumbre también sobre la posibilidad de que el gobierno alcance como mínimo una aceptación de 70%.
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El mayor grupo de acreedores, el Comité Global de Tenedores de Bonos de Argentina (GCAB, por sus siglas en inglés) ha boicoteado nuevas reuniones con el gobierno para analizar la propuesta porque, según informó, Buenos Aires no cumplió su promesa de mantener negociaciones técnicas antes de presentar su oferta.
El tema de la deuda de la Argentina no está en la agenda oficial de la cumbre presidencial del Grupo de los Ocho (G-8), que hoy comienza en esta localidad, en el estado de Georgia. Sin embargo, es probable que alguno de los miembros del grupo -compuesto por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, el Reino Unido y Rusia-saque el asunto durante las conversaciones, que tienen de por sí un formato bastante informal. La mayoría de los tenedores extranjeros de bonos argentinos en suspensión de pagos -que ascienden a 104.100 millones de dólares incluyendo los intereses-es de Italia, Alemania y Japón, por lo que éste es un tema importante para estos gobiernos.
La Argentina ha cumplido con creces las metas cuantitativas del programa con el FMI -que le ha desembolsado fondos básicamente para pagar los vencimientos con esa misma institución gracias a la recuperación económica, pero lo que está en disputa es si negocia «de buena fe» con los acreedores, un requisito del acuerdo.
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