La semana en materia cambiaria arrancó sin mayores alternativas con el dólar estadounidense al público en los precios de las últimas jornadas y mínimas diferencias hacia abajo cuando se trató de las operaciones en el sector mayorista.
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De manera que en las principales agencias del microcentro porteño el billete norteamericano cerró hoy a 3,07 pesos para la compra y hasta 3,10 para la venta.
Al margen de ese promedio en algunas entidades se pidió un centavo menos o 3,09 pesos en la punta vendedora.
Entre los grandes jugadores del sector mayorista el "dólar-billete" se mantuvo en 3,0825 pesos y el tipo transferencia, en cambio, cedió 0,05 por ciento a 3,080 pesos.
En el Mercado Electrónico de Cambios (MEC) los últimos movimientos reconocían un valor de 3,081 pesos o dos milésima de peso por debajo de los niveles anteriores.
En las operaciones a futuro se convalidaba un valor de 3,088 pesos para los contratos que vencen a fin de mes, de 3,106 para los vencimientos de julio y la posición siguiente, agosto, se operaba a 3,118.
En todas las posiciones se registraba un descenso del 0,13 por ciento en relación a los precios del viernes último.
La mínima volatilidad que muestra la divisa estadounidense está directamente relacionada con las intervenciones del Banco Central, lo que desalienta las intermediaciones al mantener los valores en un rango de precios muy definido por las autoridades económicas.
"El Central mantiene bajo absoluto control al tipo de cambio, acotando lo máximo posible su volatilidad", explicó Roberto Drimer, socio de Argentine Research.
A lo largo de la semana pasada los exportadores de cereales y la industria aceitera liquidaron operaciones por 294,59 millones de dólares, un 11,2 por ciento menos que en la semana previa.
Entretanto, hasta el viernes último las compras del Banco Central en lo que va del mes ascendían a 366,7 millones de dólares y 2 millones de euros.
El saldo promedio de las últimas veinte jornadas cambiarias fue equivalente a 47,6 millones de dólares.
En el segmento de los depósitos tanto los pequeños como medianos ahorristas accedieron con absoluta comodidad a una tasa cercana al 8,00 por ciento anual.
Más concretamente, y según el relevamiento diario del Banco Central, se ofreció un rendimiento promeio del 7,94 por ciento anual, equivalente al 0,65 mensual, en el plazo de sesenta o más días.
Los saldos inmovilizados en las cajas de ahorro lograron una tasa del 0,82 por ciento anual o del 0,07 en términos mensuales.
En el circuito mayorista de dinero la cómoda disponibilidad de recursos se trajo en un leve repliegue de las tasas interbanciarias.
El "call" entre entidades de primera línea se resolvió al 5,50 y los bancos de menor rango aceptaron endeudarse al 5,75.
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