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El sábado, el presidente Lula y los gobernadores firmaron un documento titulado Carta de Brasilia, que unifica las alícuotas del principal tributo provincial y recorta las jubilaciones de los empleados públicos. Con estas reformas, el gobierno de Lula busca lograr una mayor «equidad impositiva».
Los técnicos del FMI terminan mañana su ronda de reuniones con funcionarios brasileños para evaluar si este país cumplió el plan de metas previsto en el último acuerdo, firmado a mediados de setiembre. Si los técnicos consideran que Brasil cumplió con el acuerdo, el FMI liberará el 7 de marzo un tramo de 6.000 millones de dólares del total de 30.000 millones que constituyen el último «socorro» de ese organismo a este país.
En total, el gobierno podrá sacar este año 24.000 millones de dólares siempre que sean aprobadas las revisiones trimestrales del acuerdo.
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