¿El gato muerto rebotó otra vez?

Economía

La jornada fue claramente distinta de las que veníamos acostumbrándonos. Al menos en su última parte. Del arranque hasta pasado mediodía, las acciones continuaron cediendo terreno casi en la misma pendiente que lo estuvieron haciendo la semana anterior. Para la una de la tarde se alcanzaba lo peor de la rueda cuando el Dow retrocedía 1,84% y el NASDAQ 1,82%. Tal vez esto podría dar la impresión de un movimiento relativamente normal, pero no cuando se estaban marcando con todos los grandes índices bursátiles nuevos mínimos anuales, como ocurrió. A partir de ahí, y casi surgiendo de la nada, se inició un movimiento alcista que 90 minutos después veía al fiel de las blue chips ganar 1,25% y al de los papeles tecnológicos 2,47%. Con una ausencia casi total de noticias para explicar el fenómeno, más allá del tradicional argumento del disparo automático de órdenes computarizadas, la aparición de buscadores de pichinchas, o tal vez algún efecto simpatía con el dólar que seguía frente al euro vaivenes similares a los de las acciones, muchos se escudaron en la ausencia de un "preanuncio" de ganancias por parte de Microsoft (se rumoreaba desde la semana pasada que la firma estaría por adelantar alguna mala nueva) para explicar lo sucedido. Lamentablemente para quienes se encuentran comprados en este mercado, una hora antes del cierre los ánimos volvieron a decrecer (tal vez de la mano de los anuncios sobre el Estado palestino que dio el presidente Bush) y para cuando sonaba la campana el Dow quedaba en 9.281,82 puntos marcando una suba de 0,3%, en tanto el NASDAQ trepaba 1,34%. El mercado rebotó porque tenía que rebotar.

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