El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
• Nunca hubo consenso respecto de la implementación de un arancel externo común, característico de las uniones aduaneras. La multiplicidad de exenciones logradas de uno y otro lado no han hecho más que alimentar un esquema imperfecto.
• No se registraron avances en simultáneo con instituciones claves en función del proceso de integración, principalmente en defensa de la competencia. No se han impuesto reglas e instrumentos automáticos para enfrentar casos de dumping o prácticas predatorias.
• La evolución de ambas economías nunca acompañó positivamente al bloque, donde la performance ha sido decepcionante. Desde 1996 hasta hoy, la Argentina sufrió enormes turbulencias y registró un crecimiento acumulado del PBI de 1% promedio al año, mientras que Brasil, con un contexto menos volátil, se expandió a 1,4% anual.
• Las asimetrías macroeconómicas fueron mutando de país en país, principalmente en el tipo de cambio de ambas monedas.
• Las autoridades de cada país no se han sentido obligadas a implementar las mejores prácticas microeconómicas de cada vecino, hecho que se ve hoy en día en la Unión Europea, por ejemplo.
En su informe semanal, la Fundación Mediterránea afirma que,