Déjelo con comillas, la aconsejamos a nuestro operador de página, porque, en las actuales condiciones, ver una máxima elasticidad para pasar de solamente «11» especies en el Merval (lo que era bastante sensato), otra vez a números de dos docenas, impone que tales supuestas «líderes» lo sean por una simple fachada que no se soporta a sí misma. Algunas más y las tendríamos a todas, las que cotizan con alguna regularidad, asumiéndose como integrantes de un índice «ponderado». Para dejar de ser esencia y pasar a resultar brebaje diluido, rebajado, como en los perfumes fallutos. No es obra de nadie en especial, sino de un indicador que tiene que hacer una línea de corte en 80% del volumen del mercado: y esto lo consigue con 11 o teniendo que agregar 13 (y llegar a 24)).
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Yendo a contramano de la mayoría de los mercados, a los que junio les resultó adverso, el listado argentino consiguió hacerse de 10,4% de incremento: si bien la mitad de esto se «marcó» en la última rueda. Una oportuna subida, como para alcanzar otra cumbre y poder mejorar mucho los rindes de carteras que vienen muy golpeadas. Total, apenas con unos $ 20 millones bien colocados, se lograba la levadura de esa última fecha y donde nada existía de aliciente: más que la voluntad de hacer jugar índices a favor. En el mes, trayectos como de PC y Siderca -con 30% de alza-resultaron muy valiosos, en lo particular y colectivo, y para el año 625 por ciento de Solvay Indupa es de otro escenario. Un mes sacado a flote por las acciones ordinarias, lo que es mucho decir. Viendo en derredor...
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