No pasó nada. Pero nada de nada. Probablemente sean exageradas las apreciaciones anteriores, pero con el Dow cerrando en 9.937,64 puntos (siete milésimos por debajo del último valor del miércoles) lo que en la práctica equivale a decir que quedó sin cambios, y con apenas 1.200 millones de papeles tranzados en el mercado tradicional y 1.500 millones en el electrónico, aun apelando al optimismo exagerado apenas podemos decir que fue una rueda intrascendente. De hecho, los otros dos grandes índices no tuvieron una evolución más significativa, ya que el NASDAQ cerró con una ínfima desmejora de 0,08%, en tanto el S&P 500 apenas avanzó 0,05%. Cuando no tenemos otros datos, muchas veces podemos colegir el ánimo de los inversores mirando de qué lado estuvieron las acciones durante la mayor parte de la rueda. Pero esta estrategia no nos sirve de mucho, porque no sólo hubo un virtual empate, sino que la mayor parte del tiempo lo que primó fue la neutralidad (o la zona en torno +/-10 puntos). Poco importaron los últimos estados contables (que como es costumbre estuvieron en línea o por arriba de lo esperado), las declaraciones del presidente de la Fed de Dallas (quien afirmó que hacen falta más datos sobre la inflación antes de insistir con la suba de tasas), los nuevos datos de la macro (que resultaron inferiores a lo esperado, alejando aun más el temor a la suba de tasas), la baja del precio del petróleo, de la tasa o del euro: ayer fue el día más "aburrido" en lo que va del año. Al momento de escribir estas líneas aún no conocíamos las declaraciones de Greenspan, pero apostamos a que el vencimiento de las opciones será más significativo para los inversores.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario