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Se entiende que para el resto de los servicios, también podría haber solicitudes que se consideren poco o mal fundadas, pero el proyecto de la comisión renegociadora es empezar por luz y gas.
Falta saber si las intervenciones del presidente Eduardo Duhalde y de Roberto Lavagna desactivaron definitivamente el proyecto de la Cámara de Diputados que iba a tratarse el miércoles pasado y se pospuso. Según ese proyecto, no puede haber aumentos de «urgencia» a cuenta de la renegociación definitiva de los contratos, y ésta debe ser aprobada por el Congreso, cuya opinión será vinculante para el Ejecutivo.
En el caso de las empresas de luz y gas, las subas requeridas se refieren en algunos casos a la tarifa final que paga el usuario, y en otros a la parte que le corresponde a la compañía dentro de la factura. La tarifa de electricidad incluye: precio mayorista de la energía, transporte y remuneración de la distribuidora. La de gas contiene: valor del gas en boca de pozo, transporte y remuneración de la distribuidora. Para un usuario residencial de Capital Federal, en ambos servicios, cada concepto equivale a 33 por ciento de la factura sin impuestos.
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