ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

11 de agosto 2020 - 00:00

"Despido arbitrario" vs. "empleo arbitrario"

ver más
De la idea a tu negocio

He escuchado muchas veces, especialmente en boca de periodistas y abogados laborales, que si no tuviésemos leyes que “protegen al empleado” tendríamos “despidos arbitrarios”. Yo lo dudo y creo lo contrario.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Quisiera analizar acá qué significa esto, pues no comprendo a qué se refieren y considero que la repetición de esta frase sin sentido hace daño a la Argentina y a los argentinos.

Es importante comprenderlo porque detrás de esa frase yacen las causas tanto de nuestra endémica alta desocupación como del continuo aumento del gasto y el empleo públicos. Esto, a su vez, lleva a la imposibilidad de exportar, al crecimiento perpetuo de la pobreza y es uno de los factores originales de la inflación permanente de nuestro país (junto a la falta de correspondencia fiscal).

Las empresas privadas emplean personas con la expectativa de que las ideas de negocios que tenemos los empresarios puedan ser ejecutadas utilizando los activos con los que contamos: dinero, edificios, máquinas, tierra o materias primas, incluso patentes.

Buscamos que, transformados, movidos, reubicados, mostrados, publicitados, etc. Por personas que empleamos, puedan, como dice la Biblia, dar frutos a la sociedad. Ésta nos premia con ganancias (la diferencia entre los recursos empleados y los obtenidos por la venta de los productos finales) que incrementan nuestra posibilidad futura de emplear aun más gente, creando así un valor que se comparte vía, por un lado, los resultantes aumentos del empleo y salarios y, por otro, los impuestos que se pueden cobrar al empresario por trabajar en una sociedad que lo cobija.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando lo obtenido por las ventas es menos que lo empleado para producirlo?

La sociedad pierde esfuerzos y se empobrece, pues en vez de crear valor, se lo destruye. Obtener beneficios es muy difícil y complejo para las empresas. Están en pugna aquellos que buscan obtener estas ganancias (y contratan personas para lograrlo) con quienes luego consumen los bienes o servicios. Éstos desean obtener la satisfacción de usarlos, pero, en pos de cuidar su patrimonio, pueden buscar alternativas más económicas o simplemente desistir del consumo.

Las empresas y los empresarios aceptamos invertir en proyectos que suelen tener un período en el que se gastan más recursos de los que se obtienen; a veces eso ocurre por años. Aceptamos la posibilidad del riesgo.

También aceptamos períodos en los que, aunque quizá deberíamos estar obteniendo beneficios, las circunstancias del mundo, del país o del barrio en que trabajamos cambian por un tiempo y dificultan la posibilidad de que lo que entre sea menos que lo que sale. Aceptamos también la existencia de ciclos de subas y bajas.

Lo que no podemos permitir es que ese flujo de salida sea constante, pues las personas

y empresas privadas no emitimos dinero. Pedimos préstamos, que parece lo mismo, pero luego la expectativa por parte de quien nos la prestó (otro privado o incluso el Estado) es que devolvamos lo que hemos pedido, so pena de quitarnos los activos con

los que contamos. Entonces, ¿cuáles son las razones por las que una empresa o empresario debe despedir a quien contrató (y seguramente le costó mucho entrenar y preparar para el puesto)?

Aunque sería imposible enumerarlas todas, imagino varias circunstancias:

¿Es alguna de estas circunstancias arbitraria para el empleador o el empleado? Yo entiendo que no: son circunstancias objetivas en la mayoría de los casos, pero podrían también ser subjetivas, como lo son las decisiones de emplear. ¿Qué sucede a la empresa cuando el empresario está impedido de despedir? Cuando el flujo de lo que entra es menor de lo que debería ser, las posibilidades de crecimiento disminuyen y en muchos casos la liquidez de la empresa se ve afectada, incurriendo en pérdidas de capital. Las empresas, entonces, deben transformarse o achicarse. Si no, desaparecen.

Al suceder lo antedicho, cuando no se puede transformar o achicar, la sociedad toda de a pequeños pasos disminuye su riqueza, pues emplea recursos que generan menos de lo que podrían (bajando la riqueza comparativa con países que siguen empleando bien sus recursos) o incluso no logran ni siquiera recuperar el dinero empleado, empobreciendo la sociedad en términos absolutos.

El empresario argentino tiene muchas oportunidades de emplear, pero como sabe que está impedido de despedir y que cuando lo hace, los medios y el Estado le van a hacer sentir su fracaso sometiéndolo a impedir los cambios necesarios, en general solo emplea cuando tiene mucha, muchísima seguridad de que podrá emplear por varios años, cosa que sucede muy pocas veces en nuestro bendito país.

Lo anterior ha generado una sociedad cuyo Estado emplea cada vez más personal, tiene

cada vez más gente subsidiada que no trabaja y tiene cada vez más personas que buscan jubilarse para dejar de sufrir buscando empleo.

Este es uno de los factores más importantes del aumento del gasto público, que supone un aumento de impuestos a las empresas que dificulta todavía más emplear gente en el sector privado. Asimismo, promueve reglas como la de no permitir el “despido arbitrario”, que, buscando proteger el empleo, acaba funcionando en la economía como el perro que se persigue la cola y, como planteé en el inicio, siendo una de las causas de nuestro empobrecimiento continuo.

La solución al dilema planteado es asegurar a la persona su derecho a la indemnización por haber trabajado: aun habiendo cambiado de lugar de trabajo por voluntad propia, aun quebrando la empresa que lo empleaba. Esto se puede lograr con un Seguro de Indemnización del 4%, pagado por las empresas, que elimine el pasivo laboral del balance de las compañías.

Pueden buscar el concepto de Mochila Austríaca para comprender en mayor detalle, pero habiendo analizado nuestro país y sus circunstancias llegué a la conclusión de que este es el nudo gordiano de nuestra economía. Cortarlo ampliaría los derechos de lo ciudadanos argentinos y aumentaría el valor de los activos de la sociedad. El BCRA, que tiene la obligación de garantizar el valor de la moneda y el empleo correcto de los recursos de la Argentina, podría ser la entidad que, subiendo o bajando el costo del seguro, estabilizara tanto el empleo como la moneda de nuestro país.

Nuestra empresa está en este momento empleando gente en todas las provincias donde tenemos fábricas. Pero yo soy muy optimista y debemos promover que otros, más temerosos, quizá no tan optimistas, también deseen emplear personas para que el país crezca.

Creo que vienen tiempos mejores. Debemos aprovechar estas épocas para generar condiciones de empleo más favorables en nuestra sociedad promoviendo el “empleo arbitrario”, que actualmente, por desgracia, los empresarios tenemos impedido generar por leyes que atentan contra esa herramienta de progreso.

(*) Dueño de TN Platex

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias