En las próximas 48 horas, el Banco Galicia anunciaría el cierre de un paquete de capitalización y auxilio del sistema financiero que le permitiría hacerse de $ 1.000 millones y superar su actual crisis de liquidez.
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Dicho paquete se conformaría con el aporte de bancos locales privados, parte de los fondos que tiene el SEDESA (Seguros de Depósitos SA) y la capitalización de unos $ 600 millones de la deuda que mantiene el Galicia con entidades extranjeras, que asciende a u$s 1.120 millones. En relación con el aporte de los bancos locales, una versión indica que la plata llegaría a cambio de la entrega por parte del Galicia de algunos activos (carteras de tarjetas de crédito, préstamos hipotecarios, etc.); otra, sin embargo, afirma que se trataría de un préstamo cuyo plazo y tasa de interés estarían conversando funcionarios del banco que preside Eduardo Escasany, del Central y de las entidades que intervendrán en el paquete.
Ayer tanto fuentes del Galicia como de la autoridad monetaria le quitaron trascendencia a la reunión que mantuvieron en la sede del Central equipos de trabajo de ambas entidades. «Se trató de un encuentro más de los muchos que estamos teniendo por estos días; es una situación compleja que requiere mucho trabajo para solucionarla», coincidieron fuentes cercanas a ambos participantes. Los informantes coincidieron, sin embargo, en que en los próximos dos o tres días se daría un corte definitivo a «la cuestión Galicia». «Creemos que después del anuncio, que pensamos podrá hacerse en 48 o 72 horas, no se hablará más del tema de la crisis del Galicia, y podremos volver a dedicarnos a nuestras actividades normales», señaló el informante del Galicia.
Según fuentes del mercado, la capitalización propuesta a los acreedores del banco de las familias Ayerza, Braun y Escasany no podría exceder los 600 millones de pesos con el solo propósito de no licuar la tenencia de los actuales accionistas controlantes, dado que el capital actual asciende a $ 480 millones. De concretarse esta operación, los nuevos accionistas tendrían 51% del capital, y el Grupo Financiero Galicia (de las tres familias) se quedaría con 47% (el restante 2% es de Marisa Escasany, la hermana de Eduardo con quien mantiene un duro enfrentamiento).
• Idea
El resto de los fondos provendrá del SEDESA y «de alguna otra fuente que todavía no podemos revelar, pero que no será el Banco Central; la idea es que el Central no ponga más plata», dijeron fuentes cercanas al banco. El mismo informante agregó que «no se trata del FLB (fondo de liquidez bancaria), porque eso se devolvió todo a los bancos y se liquidó».
El FLB había sido creado como una especie de «encaje» adicional, en el que todos los bancos del mercado debían aportar 5% de sus depósitos para compensar fugas de depósitos entre bancos, pero dentro del «corralito». Si todas las entidades hubieran hecho ese aporte, se habría trepado a los u$s 3.750 millones, pero sólo llegaron a reunirse u$s 1.120 millones, de los que quedaban u$s 400 millones que ya fueron devueltos a los aportantes en virtud de que el nuevo «corralito» ya no permite este tipo de migraciones interbancarias.
En tanto, y tal como adelantara ayer este diario, la posible entrada del Banco Hipotecario SA (BHSA) como accionista controlante del Galicia está «ad referéndum» de lo que suceda con la renegociación de su deuda en dólares, que se resolvería en no menos de diez días.
Pero podrían tropezar con la resistencia tanto de los actuales dueños del Galicia como de los directivos del Central, que coincidirían en que, en las actuales circunstancias, sería preferible agregar un socio internacional que podría dar una --supuestamente-mayor imagen de respaldo.
Ese respaldo, casi con seguridad, no vendrá desde Londres: cada vez más perdía aire el globo del interés que habría mostrado el británico HSBC por quedarse con el Galicia. «Hoy por hoy, casi no existe esa posibilidad», admitían en el Central.
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