29 de enero 2001 - 00:00

En enero volvió a recuperarse la confianza de consumidores

La economía argentina comenzó el año en medio de un proceso algo curioso: después de anunciarse el blindaje financiero por $ 40.000 millones, los consumidores comenzaron a aumentar muy fuertemente sus expectativas económicas. Pero lamentablemente, tras casi 30 meses de recesión, con pérdida de ingresos y donde gran parte de las familias se vio obligada a desahorrar para mantener su nivel de vida, los consumidores se han quedado sin margen para concretar tales expectativas y aumentar su consumo. Así, en un contexto donde además los bancos se resisten a reducir las tasas de interés (lo que podría facilitar el consumo), se vuelve difícil que la demanda doméstica se recupere en estos primeros meses del año a la par de la mejora en la confianza.

Según los datos de Fundación Mercado, las expectativas crecieron 50% hacia fines de diciembre, comparadas con los mínimos históricos alcanzados en noviembre. Además, según anticiparon a Ambito Financiero economistas de la entidad, en el relevamiento de enero, que recién se está terminando de procesar, ya surge que por lo menos habrá otro aumento de 20% contra diciembre. Es decir, los consumidores, que con su gasto explican más de 70% del nivel anual de producción del país, son cada vez más optimistas y en sólo dos meses aumentaron 77% su confianza en la economía. En otro contexto, este mayor optimismo debería traducirse casi inmediatamente en mayor consumo y, por ende, en mayor nivel de actividad general.

Pero los datos de Fundación Mercado revelan que en la Argentina actual no hay margen para aumentar de un día al otro el nivel de gasto si no hay un aumento de ingresos o mejoran las facilidades de acceso al crédito: en marzo de 1999 la tasa de ahorro alcanzó 36,6%, es decir casi 37 de cada 100 familias ahorraba. Pero hacia diciembre último esta tasa cayó a 11%: sólo 11 de cada 100 familias ahorran. Además, según adelantó Dardo Ferrer, uno de los economistas encargado de medir la confianza de los consumidores, en enero la tasa de ahorro se mantuvo en los mismos niveles que en diciembre.

¿Por qué cae la tasa de ahorro?
Según Ferrer porque en todos estos meses de recesión la pérdida de ingresos, ya sea por reducción del salario real o por pérdida del trabajo de alguno de los miembros de la familia, fue compensada en todo lo posible a través del desahorro. Las familias desahorraron para mantener lo máximo posible sus niveles de vida.

En opinión de los analistas, al no quedar prácticamente margen para desahorrar, el único camino ahora para que suba el consumo es a través de un aumento en los niveles de ingresos y en buena medida a partir de la reducción de las tasas de interés. Las familias gastan más si sus ingresos aumentan. Pero también bajas tasas de interés incentivan el mayor gasto, aun cuando el ingreso se mantenga estable y sobre todo en un contexto de expectativas crecientes en que las familias confían que la situación laboral y económica mejorará en los próximos meses.

Inversiones

Igualmente, según los expertos, ni una suba de ingresos ni una reducción de tasas ocurrirán instantáneamente. Para que mejoren los ingresos se necesita que se concreten nuevas inversiones, que baje el desempleo y estas variables deben además estar acompañadas casi instantáneamente de un mayor consumo, y es en este último aspecto donde las tasas de interés juegan un papel primordial.

Pero la reducción en las tasas de interés para financiar compra de bienes durables, como ser autos, electrodomésticos o casas, será lenta, lo que alarga los tiempos de recuperación. A pesar de que cayeron las tasas a las cuales se financia el Estado (el martes de la semana pasada emitió LETES a 91 días a 6,75% contra 13% que se llegó a pagar en noviembre y diciembre del año pasado) y que cayó fuertemente el riesgo-país, los bancos no están dispuestos a reducir ya mismo los intereses por préstamos.

Así lo manifestaron desde los principales bancos locales privados, aunque el ministro de Economía, José Luis Machinea, aseguró que se encargará personal-mente de gestionar una baja de tasas. En tanto, las inversiones, desde julio de 1998 cayeron 22% y, si bien los anuncios de inversiones para este año crecieron 17%, de concretarse, serán inversiones que se realizarán a lo largo del año y que de a poco irán impactando en la economía.

Mientras tanto, los consumidores son más optimistas. «Lo que se está dando es un fenómeno de expectativas. La confianza sube pero basada en expectativas tanto en situación económica como de empleo. Sin embargo, las expectativas de ingreso no aumentaron y el mayor consumo está ligado al ingreso», explicó
Ferrer.

Para el economista, «las expectativas mejoran en función de las medidas promovidas desde el gobierno y del blindaje financiero, pero la percepción de la gente es que la situación todavía es mala». Para acompañar entonces este aún incipiente proceso de recuperación, es de esperar tanto que los inversores activen los flujos de inversión, como que las entidades bancarias reduzcan lo antes posible las tasas de interés. De lo contrario, la confianza, que suele ajustar instantáneamente, puede volver a deteriorarse comprometiendo el consumo y el crecimiento planeado para este año.

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