Recién en setiembre el gobierno deberá efectuar el próximo pago significativo al FMI. Ese mes deberá desembolsar u$s 651 millones para cubrir un vencimiento de capital con el organismo. Para antes de esa fecha, el equipo económico espera tener aprobada la tercera revisión de metas para evitar nuevos capítulos de tensión con el organismo, algo que hoy está en duda.
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Además de los pagos al FMI, si se suman los vencimientos con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, el total que deberá pagar la Argentina asciende a u$s 808 millones en setiembre.
Este mes, en cambio, el panorama está relativamente despejado. Vencen sólo u$s 141 millones con el FMI y la misma cifra se repite el mes próximo. En agosto, eso sí, habrá que hacer frente además al pago de intereses a los distintos organismos por un total de u$s 180 millones.
En lo que respecta a la discusión por la tercera revisión, aunque el FMI asegure que no se mete en la renegociación, la deuda ocupa un tema central. A tal punto que uno de los pedidos que está efectuando el ministro de Economía, Roberto Lavagna, pasa por incluir en la carta de aprobación de la tercera revisión que la presentación efectuada por la Argentina es la «propuesta final» para la renegociación.
Sin embargo, en el directorio del Fondo se niegan a considerar como «final» la oferta que la Argentina envió a la Securities and Exchange Commission (SEC). Además, el organismo reclama que exista una verdadera negociación con los acreedores.
En rigor, esa presentación puede sufrir modificaciones hasta último momento, más precisamente hasta el día anterior al lanzamiento formal de la oferta en los mercados.
En este sentido, se está haciendo sentir la presión de los bonistas extranjeros para que el gobierno mejore la propuesta presentada.
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