21 de febrero 2002 - 00:00

En un año, 829 mil personas se transformaron en pobres

En un año, 829 mil personas se transformaron en pobres
Como era de esperar, la pobreza en la Argentina alcanzó cifras inéditas: sólo en Capital Federal, Gran Buenos Aires y partidos del conurbano hay 4,3 millones de pobres. Sobre una población de 12,1 millones de habitantes significa que 35,4% de ellos no puede cubrir sus necesidades básicas diarias.

A su vez, dentro de este segmento, se registraron 1,48 millón de indigentes, personas que ni siquiera logran cubrir un mínimo de necesidades energéticas y proteicas diarias que se consideran esenciales para vivir.

Las cifras, reveladas ayer por el INDEC y que corresponden a octubre de 2001, son escalofriantes. No sólo por la cantidad excesiva de pobres e indigentes, muchos de ellos niños que no están recibiendo la alimentación y calorías suficientes (según un trabajo del Banco Mundial 45% de los niños argentinos vive en la pobreza). Sino porque en apenas doce meses se registraron 829.000 «nuevos pobres» y 559.000 nuevos indigentes solamente en el aglomerado Buenos Aires.

En cantidad, es el nivel más alto de pobres que se pueda encontrar desde que comenzó la medición. En porcentaje de la población, la cifra es por el momento inferior a la que se registró entre octubre de 1989 y mayo de 1990, plena época de la hiperinflación, cuando en la misma zona se registraron 47,4% y 42,6% de pobres, respectivamente.

Hay dos datos a tener en cuenta: con el nivel de deterioro que hubo desde octubre ya se puede advertir que la pobreza creció fuertemente desde la última medición oficial. En octubre de 2001, el desempleo estaba en 18,3% mientras que hoy ya se estima que supera ampliamente 20 por ciento.

El segundo punto es lo que sucede en el interior del país, donde la pobreza extrema llega a tomar valores hasta 20 puntos porcentuales más altos que en el Gran Buenos Aires. Por caso, el INDEC también reveló ayer la pobreza existente en los principales conglomerados urbanos pero a mayo del año pasado. Allí se desprenden datos más graves todavía: a mayo del año 2001, cuando el desempleo estaba en 16,4% de la población económicamente activa, en regiones como el nordeste argentino 56,6% de la población vivía por debajo de la línea de pobreza. En el Noroeste la situación era de igual gravedad con 47,5% de la población sin poder cubrir sus necesidades básicas. En Cuyo la pobreza abarcó 38,6% de la población, en la región pampeana 33,8%, mientras que en la Patagonia 23,9%.

El promedio nacional por entonces arrojaba 35,9% de pobres en el país, lo cual significaba que unos 12,9 millones de personas vivían por debajo de la línea de pobreza. Se podría realizar sobre la base de los datos de octubre en el Gran Buenos Aires, una proyección para todo el país, suponiendo que la pobreza creció en igual proporción a lo que lo hizo en Buenos Aires entre mayo y octubre del año pasado.

• Necesidades insatisfechas

De esa forma, se tendría que a octubre pasado 37% de la población argentina vivía por debajo de la línea de pobreza, lo que significa que 13.222.799 argentinos con el ingreso que tienen no logran cubrir sus necesidades básicas.

La cifra es lógicamente peor que cualquier análisis que se realice sobre la base de los datos de desempleo. Es que, en primer lugar, por cada desempleado y subempleado demandante hay personas del mismo hogar que se ven afectadas por la pérdida de ingresos o los bajos recursos. Sobre todo teniendo en cuenta que en los hogares pobres la familia es mayor y tienen mayor probabilidad de trabajar en el sector informal.

En segundo lugar porque el desempleo se mide como porcentaje de la población que busca activamente trabajo, cuando buena parte de la población que vive en la extrema pobreza directamente no busca empleo.

En el análisis por hogares, el informe del INDEC señaló ayer que 25,5% está bajo la línea de pobreza, contra 23,5% de mayo pasado, lo que representa un aumento en valores absolutos de 179.000 nuevos hogares pobres. Así, en el Gran Buenos Aires se relevaron en octubre pasado 917.000 hogares pobres y 298 mil hogares indigentes.

Aun dentro del aglomerado Buenos Aires hay importantes dispersiones en las cifras: en la Capital Federal, una de cada diez personas no alcanza a cubrir sus necesidades básicas, mientras que en el primer cordón del conurbano la cifra se incrementa a uno de cada tres habitantes. En el segundo cordón del conurbano uno de cada dos habitantes es pobre.

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