Dos estudios conocidos ayer demuestran que el consumo en la Argentina sigue desplomándose. La CAME (Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias) dio a conocer su encuesta mensual sobre ventas realizada entre comercios de todo el país: de la misma se desprende que en julio hubo descensos fuertes en casi todos los rubros, salvo -previsiblemente- en Turismo de Frontera y Turismo Interno, que crecieron respectivamente 82% y 73% en relación con el mismo mes del año pasado.
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En sentido inverso, la mayor caída del mes corresponde al rubro Electrodomésticos, con 73%, seguido de Artículos Deportivos (69%), Materiales para la Construcción y Textil e Indumentaria (60%), Muebles para el Hogar (57%), Neumáticos (55%) y Joyerías (52%).
Cabe apuntar que los guarismos reflejan la caída en número de unidades vendidas y no de facturación. En este sentido, los aumentos de precios compensan en buena medida las menores ventas, por lo que el neto en pesos resulta similar al de julio del año pasado. La entidad que preside Osvaldo Cornide admite, sin embargo, que en julio hubo estabilidad en los precios, tanto de la canasta básica como de bienes más «prescindibles».
Pero agregan que «del relevamiento surge que el pago del medio aguinaldo no provocó una recuperación en los niveles de consumo». Y justifica el mayor gasto en turismo en que las familias aprovecharon las vacaciones de invierno para visitar los centros de descanso del país, ante la imposibilidad de hacer viajes al exterior.
Por su parte, la consultora AC Nielsen reveló que el consumo de cosméticos y artículos de tocador se retrajo 18,1% al comparar el bimestre mayo-junio de 2002 respecto del mismo bimestre del año anterior. La explicación de esta caída está dada -según la empresa-en el incremento de precios de esos productos, que llegó a 45,5% promedio. Esto a su vez resultó en que los consumidores gastaran 19,2% más que en el mismo período de 2001. O sea que aunque realizaron un desembolso mayor de dinero, tuvieron que restringir las cantidades consumidas.
Según AC Nielsen, en los supermercados la caída de consumo fue menor que en otros canales: 13,1% contra 20,9% en autoservicios y 25,4% en los negocios tradicionales de cosmética y limpieza, perfumerías y farmacias. «En una situación como la actual, donde se combinan salarios estables, caída en los niveles de empleo y aumento en los precios minoristas, los argentinos restringen los productos que no resultan esenciales», es la conclusión de la consultora.
Además, apuntan, los artículos de tocador han sufrido una caída mayor que los de cosmética, debido a una combinación de factores: el aumento más pronunciado de precios en tocador respecto de cosmética y las características propias de muchos de los productos de este segmento que dan lugar a disminución del consumo y la sustitución por otros de menor valor.
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