La tasa de plazo fijo es altamente positiva contra la inflación futura, esto atenta contra una recuperación del dólar en el mercado que va rumbo a los 3 dígitos.
En esta columna, el analista recomienda a los sectores de la cadena de la exportación, como el agrícola y el ganadero tomar financiamiento en dólares más que en pesos.
El peso se está apreciando contra el dólar en los mercados paralelos.
La tasa de plazo fijo es altamente positiva contra la inflación futura, esto atenta contra una recuperación del dólar en el mercado que va rumbo a los 3 dígitos.
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Si la inflación de febrero fuera del 17%, el acumulado de los últimos 12 meses sería del 288,7% anual, el dólar mayorista culmino en $ 842,3 y la tasa de devaluación en un año ascendió al 327,2% anual, mientras que el dólar CCL termino en $ 1.071 subiendo en un año el 192,4%. Esto implica que hubo deflación en dólares oficiales del 9,0% anual, y medido en CCL la deflación fue del 14,2% anual.
Si proyectamos estos mismos números para adelante, y nos paramos en nuestras proyecciones para el mes de febrero del año 2025, desde nuestro subjetivo punto de vista esperamos que la inflación en un año se ubique en el 157,6% anual, el dólar mayorista se ubicaría en $ 1.760 y la tasa de devaluación se ubicaría en el 108,9% anual, esto daría como resultado una inflación en dólares del 23,3% anual.
El dólar CCL para febrero del año 2025 podría ubicarse en $ 1.936 con una brecha del 10%, aumentaría en un año el 80,7% anual, y la inflación en dólar CCL se ubicaría en el 42,6% anual. Con esta inflación en dólar billete no tiene sentido dejar guardado los dólares en la caja de seguridad, colchón o en la lata de la despensa.
Como puede apreciarse estamos en un punto de inflexión, parados en el mes de febrero la inflación de los últimos 12 meses se ubicaría en el 288,7% anual, y mirando a 12 meses hacia adelante se proyecta en el 157,6% anual. Lo que marca claramente que la economía a futuro se desarrollara con tasas mucho más bajas que las actuales. La velocidad de los preciso descenderá, y deberemos cambiar la forma de hacer negocios.
La tasa de interés implícita del dólar futuro en la actualidad se ubica en el 90% anual, la tasa de política monetaria en el 100% anual, la tasa de plazo fijo en el 110% anual y los créditos se otorgan a tasas que están en torno del 120% anual.
Si transformamos estas tasas nominales en tasas efectivas, como se mide la inflación, la tasa de efectiva del dólar futuro a 12 meses es del 138,2% anual, y se ubicaría por debajo de la inflación esperada.
La tasa efectiva del plazo fijo sería del 186,5% anual, y sería una tasa positiva frente a una inflación esperada del 157,6% anual.
La tasa activa de préstamos que se ubica en el 120% anual, si la pasamos a tasa efectiva sería del 213,8% anual, que sería mucho más elevada que la tasa de inflación en el 157,6% anual.
Como podemos observas la tasa de interés de plazo fijo y las tasas de préstamos son altamente positivas frente a la inflación, esto nos lleva a pensar que de proseguir con estas tasas positivas el dólar debería seguir perdiendo terreno en el mercado, es más los títulos públicos ajustados por inflación deberían comenzar a mostrar rendimientos positivos cuando en plaza cotizan con tasas de interés negativas.
Tasas tan positivas contra la inflación esperada no son una buena noticia para la economía real, ya que acrecentaran la recesión ya vigente, llevando a un escenario de complejidad muy grande para los emprendedores.
En este escenario podríamos decir que el crédito en pesos es muy nocivo para la actividad económica, mientras que el crédito en dólares luce más beneficioso. Las tasas en dólares se ubican entre el 0,0% y 2,0% anual, si estimamos una tasa de devaluación del 108,9% versus una tasa de inflación del 157,6% a 12 meses, el crédito en dólares luce más competitivo. El problema es que no todos los agentes económicos tienen acceso a este financiamiento, solo aquellos que están en la cadena de la exportación.
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