El traspaso de la Secretaría de Energía desde el Ministerio de Desarrollo Productivo a Economía se concretó a través de una reunión. Ayer, alrededor del mediodía, Darío Martínez, el nuevo secretario del área, se reunió con Martín Guzmán en el despacho privado del ministro del Palacio de Hacienda, encuentro del que también participó el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. Fuentes oficiales le confirmaron a Ámbito que Martínez asumirá hoy formalmente en su cargo, aunque no hicieron comentarios respecto de qué equipo acompañará al flamante funcionario.
Según informaron desde Economía, en la reunión mantenida por Guzmán, Kulfas y Martínez se repasó la situación del sector y se definieron los lineamientos estructurales de la política energética, además de coordinar los detalles de la transferencia de la dependencia. “El desarrollo del sector energético es clave para la estabilidad macroeconómica y dinámica productiva de mediano y largo plazo”, dijo Guzmán a través de un comunicado posterior.
Guzmán aseguró que están trabajando en “las cuestiones más urgentes y prioritarias” y que también están buscando “definir los lineamientos estructurales de la política energética”. ¿Esto qué significa? El hermetismo respecto de los planes sobre el plan energético es total por el momento. A comienzos de agosto, Kulfas había anticipado a las empresas gasíferas que a partir de octubre comenzaría a regir el Plan Gas 4, que buscaba dar un horizonte hasta 2024 para garantizar la producción del combustible. Por el momento Economía no confirma qué sucederá con este anuncio que ya había hecho Producción cuando todavía tenía a su cargo el área.
La matriz energética argentina es muy dependiente del gas natural. Según fuentes del sector, alrededor del 75% de los costos de generación eléctrica se explican por las centrales térmicas y alrededor de 40 puntos se explican únicamente por los costos del gas natural. Por este motivo, el autoabastecimiento de gas es uno de los ejes centrales de toda la política energética del país. Cuando no se logra producir lo que se consume, el país debe importarlo (principalmente desde Bolivia) y eso convierte al sector energético en uno de los sectores que demandan más dólares de los que genera. Según un informe del Instituto Argentino de Energía (IAE), el saldo comercial energético fue deficitario desde 2011. El récord se tocó en 2013, cuando el déficit fue u$s6.902 millones. Ese año y el siguiente las importaciones de energéticas requirieron u$s12.464 y u$s 11.343 millones según datos de CIPE. A partir de ese momento, con la sola excepción de 2018, los montos requeridos para importaciones de energía fueron disminuyendo y se alcanzó un relativo equilibrio en 2019, cuando el déficit fue solo de 24 millones de dólares.
Además de la balanza comercial, la política fiscal también genera desafíos. En lo que va del año, el gobierno ya gastó $152.461 millones para sostener la tarifa eléctrica (y con esto superó los 139.454 millones de pesos que la administración nacional había destinado en 2019) y alrededor de $35.852 millones para los subsidios a hidrocarburos (gas, principalmente). En total, en lo que va de 2020, el monto destinado a sostener las tarifas eléctricas y de gas fue de $188.313 millones según datos del Presupuesto Abierto. Este aumento se explica por el congelamiento de las tarifas decidido a raíz de la pandemia, como una forma de brindar alivio a la economía real, tanto a las empresas como a las familias.
Dejá tu comentario