Tokio (ANSA, EFE, AFP) - « Koizumi me explicó detenidamente sus planes de devaluación», dijo el mandatario George W. Bush en Japón, tras lo cual el yen tuvo un repentino descenso frente al dólar y comenzó a cotizar a 133 por unidad desde 132,30. Pero en realidad, lo que le había explicado el primer ministro japonés, eran sus «planes para la deflación», aclaró rápidamente el gobierno de Junichiro Koizumi, antes de que el yen se siguiera desplomando y profundizara la crisis del país.
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«No nos agrada tener que intervenir, pero Bush confundió luciérnagas con linternas; Koizumi le explicó los programas contra la deflación, que se convirtió en devaluación en las declaraciones de Bush», indicaron fuentes oficiales del Ministerio del Exterior.
Pero Bush dejó otras palabras más tranquilizadoras para el gobierno japonés. «He sentido en su mirada la seguridad de que (Koizumi) continúa adelante con su valiente agenda», afirmó Bush al dejar la capital japonesa en el marco de su gira asiática. También alabó la capacidad del «gran reformista» para poner en práctica todas las medidas que los expertos internacionales consideran necesarias para revivir la moribunda economía, pero que genera rechazo entre cámaras empresariales, la oposición e incluso el propio partido gobernante, ya que consideran que profundizarán el desempleo de 5,6%, un récord para Japón.
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