• Volvimos a las 11.30 de la noche con el decreto firmado. Estábamos todos exhaustos. Fue el arranque de una gestión tortuosa.
• El FMI quería que reforcemos el « corralito», con sus medidas draconianas que dejaron a las personas sin efectivo, sin acceso a los ahorros de su vida, y que trajeron miseria a grandes sectores de nuestra sociedad que operan sólo al contado. Nuestro objetivo era relajar esas medidas, y eliminarlas lo antes posible.
• Considerando la frágil situación social y política en la que nos movíamos esos días, nos hicimos partidarios de la idea de gradualismo cuando todos proponían las medidas de shock.
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