La idea de que el mercado es una especie de entelequia con el poder sobrenatural de adelantarse al futuro es tonta. Distinta es la idea de que la variación de los precios refleja de alguna manera el sentir que sobre el futuro tienen los inversores, un sentir que puede estar errado o no. Si queremos darle entonces una interpretación política a la suba del lunes y a 0,42% que ganó ayer el Dow ( cerró en 12.156,77 puntos, siete debajo del máximo histórico), lo más que nos atrevemos a decir es que se apostó a que el resultado de las elecciones legislativas estaría en línea con las aspiraciones de los inversores. Aquí es donde entra la evidencia anecdótica (que podría ser confirmada hoy con todos los resultados en la mano), la que sugiere que lo "aspirado" es un Congreso incapaz de "sacar" leyes, investigaciones y esas cosas que les gusta hacer a los políticos, por lo menos hasta 2009 (casi un grito de los inversores para que los políticos de uno y otro bando no molesten y dejen que la economía siga su curso).
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Claro que existe otra interpretación de lo visto ayer y tiene que ver casi con lo opuesto: la idea de que desde el mercado se le está prestando poquísima atención a la contienda legislativa (la más cara en la historia del país y, en muchos lugares, la de mayor concurrencia de votantes).
Entonces lo importante pasa a ser el anuncio de que Boeing está vendiendo más aviones de lo previsto (gracias a FedEx), el desplome (1,8%) del precio del petróleo a u$s 58,93 por barril (los kuwaitíes se están peleando con los sauditas por el tema de recortes en la producción), la baja del costo del dinero a 10 años a 4,6651% (fuerte demanda por compradores asiáticos de treasuries y más malas noticias en el frente inmobiliario), los buenos balances de Toyota y Emerson Electric, etc. En lo personal, ojalá que sea esta última visión la que explique lo ocurrido. Con tanto para hacer y mejorar sería una lástima que el mercado apueste por "la nada".
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