8 de septiembre 2005 - 00:00

España también busca consumir menos

José Luis Rodríguez Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero
Si Brasil es para nuestro país un ejemplo de racionalidad en el manejo de la política energética desde el punto de vista de la oferta de combustibles, España también lo es, aunque se destaca en la contracara: la contención de la demanda.

El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero lanzó en julio su Plan de Ahorro y Eficiencia Energética 2005-2007, destinado a reducir el consumo total de energía en 8,5%, y la dependencia del cada vez más caro petróleo en 20%.

El plan energético español es realmenteabarcativo y establece inversiones por u$s 9.700 millones, de los cuales sólo 880 millones saldrán de las arcas públicas.

• Objetivos

Mientras, se estableció que 0,8% de las facturas que pagan los usuarios ( alrededor de 425 millones de dólares) contribuya a financiar el programa, que, paralelamente, buscará reducir en 32,5 millones de toneladas las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Cabe destacar que España es hoy el país de la Unión Europea que está menos en línea con las disposiciones del Protocolo de Kioto sobre cambio climático.

Sin duda, una de las estrellas del plan energético español es el Plan Renovepara el reemplazode electrodomésticosviejos
que, como se sabe, consumen más electricidad que los modernos, ya sea por su obsolescencia como por problemas de funcionamiento. En ese sentido, se estimulará, además, el reemplazo de 7 millones de lámparas convencionales ( incandescentes) por otras de bajo consumo, algo en lo que se trabajará con fuerza en la red de alumbrado público.

Asimismo, se buscará que los edificios funcionen con mayor eficiencia en el uso de la luz natural y artificial, y se incentivará con fuertes inversiones el uso del transporte público en detrimento de los automóviles particulares. Las empresas que cuenten con más de 200 empleados deberán desarrollar planes de movilidad para ellos.

El problema energético es acuciante para España
, sobre todo en el actual marco de suba del petróleo. Ese país ve hoy cómo la demanda de energía crece más rápidamente que la economía y la dependencia del país con respecto al petróleo y al gas extranjeros alcanza a 80 por ciento, contra una media de 50 por ciento de la Unión Europea.

Otra parte importante del proyecto español está dada por el fomento de las energías renovables
, un proyecto aprobado la semana pasada que reduce el uso de nafta y gasoil en el transporte. Retoma y profundiza, así, una iniciativa del gobierno de José María Aznar, algo impuesto por la realidad de la suba de los precios de los combustibles fósiles. Pero eso requiere inversión, y el Estado español está dispuesto a efectuarla. Así, destinará 830 millones de dólares de aquí a 2010, que se complementarán con inversiones privadas por casi 29.000 millones de dólares para duplicar, como hizo Brasil, el uso de los biocombustibles y para incrementar el uso de la energía solar (se obligará a instalar paneles en las nuevas edificaciones) y aumentar en 68 veces la potencia instalada de energía eólica.

Según informó el diario «El País», «el objetivo del Ministerio de Industria es que las energías renovables cubran 12,1 por ciento de la demanda energética en 2010».

En lo que respecta a los biocombustibles, «Industria quiere que supongan 5,75% de los carburantes que se empleen en el transporte en 2010», agregó «El País».

Rodríguez Zapatero es un socialista que se había comprometido, por consideraciones medioambientales, a cerrar a mediano plazo las centrales nucleares españolas. Dado que éstas responden por un cuarto de toda la energía que se produce en ese país, aquel compromiso parece ahora de difícil cumplimiento.
Así, el gobierno ha llamado a un amplio acuerdo político para definir el futuro del plan nuclear español, diálogo que comenzará antes de que termine el verano boreal.

La mera convocatoria al diálogo hace que los viejos compromisos parezcan ahora destinados a su archivo. Al fin de cuentas, un baño de realidad que, en el caso argentino, se demora de manera temeraria y preocupante.

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