Con el desplomarse de Wall Street, después de dos intentos de rebotes a los que pocos le han creído, la actuación de otras Bolsas -y de papeles listados en NYSE- sufrió el arrasar de estos vientos fuertemente negativos para el sistema, en el mundo. El desaguisado que volvieron a gestar, como tantas otras veces, desde quienes se consideran los rectores de los mercados libres y eficientes, no habrá de solucionarse de manera tan sencilla, como volver a «regular» con leyes que juzgarán lo que ya ha sucedido (y que serán quitadas, en un par de años).
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Mirando con no poca sorpresa lo que ahora sucede en derredor, y más al norte, Buenos Aires se ha disfrazado de «estable» (casi una fiesta, mire...) y en lo bursátil, se mueve pesadamente ahora, aunque no de manera muy floja. Ayer, consiguió salir de lo más hondo de la cuneta, cuando el Merval clásico tocó los «351», para cerrar en «357» y solamente 0,4 por ciento por debajo del miércoles. A cambio, el Burcap -donde tallan las españolas- se derritió hasta 3,5 por ciento de desmejora, acusando 8 por ciento de Santander, más de 4 por ciento en Telefónica y Repsol. Por aquí, Celulosa con 6 por ciento fue el papel más sufrido, seguido por Francés y Telecom con 5 por ciento. Lo más positivo, distante del resto, Costanera con 4 por ciento de aumento. El volumen, en los $ 42 millones, pero mejorando lo local en el «mix» de órdenes y llevando la mitad para los paneles accionarios. Dado el mundo: una rueda solvente.
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