La historia de David y Goliat, más que una parábola sobre lo pequeño y lo grande, ejemplificalo que ocurre cuando se enfrentan la inteligenciay la fuerza pura. Si Goliat hubiera tenido una pizca de raciocinio hubiese atravesado a David de un lanzazo apenas lo vio, se hubiera apartado cuando la piedra se le venía encima y hoy la historia judeocristiana sería muy distinta. Microsoft es uno de los Goliat del mercado, pero un Goliat relativamente listo, por lo que es difícil encontrar algún David capaz de frenar sus movimientos. Así que cuando este gigante estornuda (la Corte Europea le impuso una multa por u$s 357 millones), el mercado lo menos que hace es prestar atención. Si a esto sumamos que otros Goliat como IBM, Dell, Apple, GSTI, etc., fueron objeto de una disminución en la proyección de sus ganancias por distintas casas de Bolsa -Intel "la ligó de rebote"- y que los números de Genetech estuvieron debajo de lo esperado, se entiende que ayer los papeles tecnológicos hayan tenido una mala jornada. De todas formas, a no confundir, que la baja no fue "culpa" de estos papeles. Los papeles financieros sufrieron por el nuevo "empinamiento" en la curva temporal de tasas (el gobierno pagó 5,175% a dos años y 5,139% a 30 años). La suba del petróleo a u$s 74,95 por barril castigó a las empresas de consumo masivo -Home Depot y Lowes tocaron el mínimo en un año- y ni siquiera pudo ser aprovechado por las energéticas que perdieron 0,5% en promedio. Cada quien tuvo su propia historia, y la consecuencia de esto fue que, cuando sonó la campana, el Dow retrocedía 1,09% a 11.013,18 puntos. La ironía es que, al menos por ahora, los balances siguen mayoritariamente sorprendiendo con resultados por encima de lo esperado. Confiemos en que la cosa siga así y se pueda capitalizar pronto.
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